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La incógnita brasileña

Primeras alianzas rumbo a la segunda vuelta el 30 de octubre.

Hay algunas conclusiones que se van obteniendo luego de los resultados del primer round entre el actual presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y el aspirante a ocupar por tercera vez el sillón presidencial, Lula da Silva, y que concluyó con un 48% versus 43% a favor del exmandatario.

La primera y más notoria es que el expresidente Lula es más grande que la izquierda brasileña. Él ha obtenido el 48 por ciento de los votos, mientras que la izquierda en su conjunto en el Congreso alcanza un 30%. El Congreso será dominado en su mayoría (60%) por partidos considerados de derecha y que son más proclives al discurso de Bolsonaro en diferentes materias. De ganar Lula la segunda vuelta electoral, tendrá que lidiar con esa correlación en contra.

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La segunda es que Bolsonaro constituye ya un bloque más orgánico que una simple emoción pasajera. Se ha reforzado en los diferentes estados de la cuarta democracia más grande del mundo, como se le considera al gigante brasileño. Ocho estados de 16 votaron por gobernadores afines al actual presidente. Los votos de Lula también están más identificados con el nordeste, que le da 12 millones de diferencia, que son los que influyen finalmente para que triunfe en la primera vuelta, con 5 millones de votos de distancia de Bolsonaro.

También hay otra comprobación y es el hecho de la existencia de voto oculto a favor del actual presidente y que no pudo ser registrado por ninguna encuesta. Esta votación podría obedecer a un traslado de votos a última hora de un candidato a otro, o responder a un voto vergonzante, que siente que socialmente no sería correcto votar por el actual mandatario, criticado duramente por sus posiciones de extrema derecha y fanatismo religioso.

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Las encuestadoras están seriamente cuestionadas en este momento, porque vaticinaron el triunfo de Lula en primera vuelta, a mucha distancia de su contrincante. La realidad mostró una extrema polarización que casi ha partido a Brasil en dos.

Es el momento de las alianzas para consolidar el triunfo de uno u otro. Los partidos políticos que participaron en la contienda y perdieron ya comienzan a anunciar sus respaldos. Es el caso del Partido Demócrata Laborista (PDT), de Ciro Gomes, que ya anuncia el apoyo a Lula en segunda vuelta. Queda ahora que ambos contendores busquen movilizar y conectar con los más de 30 millones de brasileños (21%) que no fueron a votar el último domingo. Queda poco menos de un mes de campaña para la definición final.