Mirko Lauer

Mirko Lauer

Observador
Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco twitter. Cero Facebook. Poemario más reciente, Sologuren (3ª edición Huerga & Fierro, Madrid). Próximo poemario, Las arqueólogas, en setiembre.

Más columnas

Mirko Lauer

Adiós a la mascarilla26 Set 2022 | 6:44 h

Mirko Lauer

El derby de los exministros, por Mirko Lauer24 Set 2022 | 7:35 h

Mirko Lauer

Putin, suicida radioactivo23 Set 2022 | 7:44 h

Putin, suicida radioactivo

“Bueno, ¿y nos lanza la bomba? Parece muy poco probable. En Rusia deben existir intereses más amplios y de más largo plazo que la carrera política de Putin. Comenzando por los propios militares, sometidos a la humillación mundial por el mal cálculo de un déspota rodeado de oligarcas”.

¿Vladimir Putin nos va a tirar la bomba atómica encima? Sus declaraciones sobre el tema se van repitiendo a medida que Ucrania recupera terreno frente a la invasión rusa. Pero la amenaza nuclear tiene dos lados: los potenciales bombardeados también tienen misiles nucleares, y en ese sórdido juego todo es pérdida.

Es lo que en la Guerra Fría se bautizó como MAD (mutually assured destruction, destrucción mutua asegurada), doctrina según la cual no hay manera de vencer en un conflicto nuclear. Con lo cual las bombas quedaron reducidas al papel de amenazas, es decir potentes disuasores. Que es el uso que le viene dando Putin.

PUEDES VER: Éxodo ruso: anuncio de Vladimir Putin dispara demanda de tickets para abandonar el país

La doctrina MAD ha sobrevivido más de medio siglo. Ha evitado la guerra nuclear, pero no la proliferación atómica, con cada vez más países en el club nuclear, más armas de este tipo, y más sustos: Corea del Norte, India-Pakistán, y docenas de percepciones equivocadas que pudieron desencadenar tragedias militares.

Un autócrata narcisista y acosado es algo muy peligroso. Putin parece ya estar viendo el repunte ucraniano como un fracaso político que lo obliga a lanzar amenazas a occidente. En cierto modo lo dijo en su reunión con Xi Jinping en Uzbekistán la semana pasada. La idea era pedir ayuda, y para eso debía reconocer que estaba en problemas.

PUEDES VER: Putin defiende política “soberana” de Rusia antes de Asamblea General de la ONU: “No nos desviaremos”

Para salir del apuro Putin está produciendo una suerte de escalada Potemkin, con fuerzas de fachada: un arsenal nuclear que no puede usar sin que Rusia sucumba, y una movilización de 300,000 reservistas para un ejército que se quedó corto en la invasión. La idea parece ser trabajar a los ucranianos al susto. No está funcionando.

Lo que probablemente mantiene a Putin renuente frente a conversaciones de paz en serio son sus enemigos internos. Hoy Rusia está muy dividida entre halcones y palomas, y ambos bandos, llamémoslos nacionalistas y demócratas, ven a Putin como parte del problema. Es lo que se llama estar entre la espada y la pared.

PUEDES VER: Vladimir Putin habría sufrido un atentado a bordo de su limosina, reporta medio ruso

Bueno, ¿y nos lanza la bomba? Parece muy poco probable. En Rusia deben existir intereses más amplios y de más largo plazo que la carrera política de Putin. Comenzando por los propios militares, sometidos a la humillación mundial por el mal cálculo de un déspota rodeado de oligarcas.