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No te preocupes cariño, por Sandro Mairata

“El guion padece de muchos vacíos pese a la extensa duración. Con todo, No te preocupes cariño es intrigante, compleja. Muestra que Wilde expondrá mejor sus ideas a futuro”.

Por Sandro Mairata | @CINENSAYOLat y @smairata

Si la sabrosa telenovela alrededor de No te preocupes cariño –escupitajos, renuncias, rencillas, desplantes– es una audaz estrategia de marketing, se sabrá después. En su segundo largo como directora, Olivia Wilde despliega una sagaz energía y muchísima ambición. Famosa por su belleza y sus líos románticos, Wilde creció en Washington, D.C., hija de dos periodistas de investigación; alguna vez cuidó de ella nada menos que Christopher Hitchens. Se entiende así que haya camuflado un alegato político bajo la coartada de un thriller psicológico.

Veamos resultados.

El referente inmediato es “Las mujeres perfectas” (“The Stepford Wives”), novela con dos versiones fílmicas –una memorable en 1975 y otra fallida en 2004 con Nicole Kidman–. Estamos en un suburbio perfecto (aquí de los años 50); ellos conducen grandes coches y tienen buenos empleos. Las esposas son hermosas y llevan vestidos y tacones y maquillaje, y solo ambicionan cumplir tareas de casa, lucir bien, preparar la cena y tener buen sexo con sus maridos. En sus ratos libres toman cocteles frente a la piscina o practican ballet. ¿Dónde? Quizá en la costa oeste de Estados Unidos.

La columna vertebral de este relato es Florence Pugh, quien reluce la autoridad de su protagónico en la terrorífica Midsommar de 2019. Es Alice, una esposa que duda de la idílica vida con su esposo Jack (Harry Styles), el cual rinde pleitesía a su misterioso jefe, Frank (Chris Pine). Alice sufrirá pesadillas y flashes que corresponderán con eventos a plena luz del día y se dedicará a unir los puntos cueste lo que cueste.

No es gratuito que Wilde ubique su fantasía en los años 50, viendo lo que ocurre en su patria en 2022: medio país cree en Donald Trump y su campaña de “Make America Great Again” (Hacer a Estados Unidos grande de nuevo), de volver a una época dorada de familias de padre y madre, de masculinidad y femineidad tradicionales, de trabajos en grandes proyectos marcando una tarjeta y de la promesa de felicidad en los suburbios. Wilde pregunta, ¿creen que se puede volver en el tiempo? Y responde: es un imposible, una ilusión. No por nada la empresa empleadora se llama “Victoria”. Wilde insiste: es un engaño.

Wilde toma ideas suburbanas del primer Tim Burton y recursos psicológicos de Cisne negro con toques de Truman Show. Styles hace lo que puede y tiene buenos momentos, pero es aún actor en formación que no da la talla a la telúrica Pugh. Es frustrante ver a la propia Wilde sobreactuando y estorbando en su propia película, frente a presencias más sólidas (Gemma Chan, Chris Pine). Asimismo, el guion padece de muchos vacíos pese a la extensa duración. Con todo, No te preocupes cariño es intrigante, compleja. Muestra que Wilde expondrá mejor sus ideas a futuro.

Thriller aparente. Sutil discurso político en el segundo filme de Olivia Wilde. Foto: difusión

Ficha

  • Título: No te preocupes cariño
  • País: Estados Unidos
  • Año: 2022
  • Director: Olivia Wilde
  • Protagonistas: Florence Pugh, Harry Styles, Olivia Wilde, Gemma Chan, Kiki Layne, Chris Pine
  • Disponible en: Cines (estreno 22 de setiembre)
  • Calificación: 3/5