Columnista invitada

Columnista invitada

La República

Más columnas

Columnista invitada

¿Nueva extirpación de idolatrías?, por Julia Schabauer03 Ago 2022 | 8:18 h

Columnista invitada

Iguales dentro y fuera de la cancha, por Carolina Garcés31 Jul 2022 | 7:56 h

Columnista invitada

Un balance necesario, por Mariela Noles Cotito28 Jul 2022 | 5:30 h

¿Nueva extirpación de idolatrías?, por Julia Schabauer

“El abuso cometido contra las mujeres de Pataz no solo podría constituir una nueva forma de extirpación de idolatrías, sino que constituye un atentado contra sus derechos...”.

Por: Julia Schabauer

El 29 de junio, ocho mujeres fueron detenidas y torturadas por las rondas campesinas acusándolas de asesinar a una mujer usando brujería, en Pataz. Luego, el 6 de julio, en Chota, reportero y camarógrafo del programa Cuarto Poder son secuestrados y obligados a pedir disculpas por reportaje sobre hermana de la primera dama. Recientemente, el 19 de julio, en Huancabamba, la directora de una escuela es retirada a la fuerza del centro de estudios y sometida a castigos físicos por haber denunciado a una maestra rondera por cometer abusos contra un estudiante.

Las rondas campesinas se originan ante la necesidad de prevenir los robos en sus territorios, pero luego amplían su función al ámbito de la justicia de tal manera que solucionan disputas, violencia familiar, robos, homicidios y “brujería”; a tal punto que la policía delega sus funciones a los ronderos. Hay ronderos formados en ONG que reinterpretan las leyes estatales. También ronderos evangélicos que podrían estar tergiversando el sentido original de las rondas por influencia de ideologías religiosas, políticas o ambas.

PUEDES VER: Rondas campesinas en Perú: ¿cuál es su función y las sanciones que imparten?

La conquista española significó en el mundo andino el abandono de sus cultos y ceremonias para acoger al Dios cristiano. El chamanismo o brujería es supervivencia de una vieja religión prehispánica que no ha podido ser suplantada por completo. Los beneficios de algunas prácticas de los chamanes hoy en día son reconocidas como una sabiduría ancestral basadas en la observación y conocimiento de la naturaleza. La mujer era y es la guía espiritual, conocedora de la sanación.

Dicho esto, se entiende que la práctica del chamanismo es parte de la herencia cultural que resulta del sincretismo de lo andino y lo español. Por lo tanto, el abuso cometido contra las mujeres de Pataz no solo podría constituir una nueva forma de extirpación de idolatrías sino que constituye un atentado contra sus derechos fundamentales y pone sobre el tablero la validez de un pluralismo jurídico.

PUEDES VER: Rondas campesinas de Puno viajarán a Lima para exigir a Pedro Castillo cumplir sus promesas

En este sentido, no perdamos de vista el discurso evangélico, presente entre ciertos grupos de ronderos, que pregonan las bondades de su doctrina según la cual el bienestar de las personas se consigue con un cambio de pensamiento fundamental, el rechazo a cualquier tipo de “brujería”, el acompañamiento correcto de los muertos y la valorización de una ética conyugal.

Por lo tanto, se hace imperativo evaluar si es válido formalizar la existencia de otras formas de hacer justicia y la necesidad de enmarcar el accionar de los ronderos dentro de los límites establecidos por la Constitución. Para que no se repitan estas repudiables acciones contra mujeres acusadas de brujas al mejor estilo de la Inquisición en la que del total de procesos, el 82 % de las personas acusadas de brujería eran mujeres.