Columnista invitada

Columnista invitada

La República

Más columnas

Columnista invitada

El hilo invisible, por Ana Castillo11 May 2022 | 7:24 h

Columnista invitada

Cupones alimentarios a la olla, por Angie Higuchi26 Abr 2022 | 10:38 h

Columnista invitada

Que nuestro patrimonio nos una, por Gisela Ortiz15 Abr 2022 | 8:46 h

Columnista invitada

Nos vamos todos, por Flor Pablo13 Abr 2022 | 8:52 h

El hilo invisible, por Ana Castillo

“Se requiere una saludable complicidad para la gestión pública, una visión compartida, junto con una comprensión de la complejidad, para que esa maquinaria funcione”.

Abogada y gestora pública.

En quienes recae la responsabilidad de gobernar está el convertir al Estado en un ovillo enredado o en un tejido fuerte, capaz de reaccionar adecuadamente a las prioridades nacionales ante la vorágine de la realidad.

Para todo tipo de demanda ciudadana el Estado se muestra desconcertantemente inoperante y errático en su actuación. El ciudadano que se asoma a una ventanilla pública se ve sumido en la oscuridad, antes que vislumbrar la luz a través suyo.

Ese aparato público opera como una madeja, de la que deriva un intrincado tejido de relaciones entre entidades, donde cada una posee solo un segmento de aquella madeja. Así, uno de los recursos más potentes para la gestión pública es la coordinación, aunque despojada de protagonismo; tan obvia como parece, es la joya de la corona.

PUEDES VER: Pedro Castillo: “Nos quieren poner el cliché de corrupto”

Un espacio de coordinación por excelencia en el Ejecutivo es el Consejo de Ministros: se espera que exprese una saludable revisión de acciones conjuntas, que confluyen en propósitos comunes y en una visión elemental de gobernanza —no es el caso de los Consejos de Ministros descentralizados sin agenda sostenible, que hoy vemos—. En la misma línea está el Consejo de Estado, oportunidad para que los poderes públicos acuerden mínimos consensos o coherencia en la acción pública frente a las situaciones críticas.

El ciudadano lo que ve, más bien, es un conjunto variopinto de individuos que compiten, se contradicen y lanzan globos de ensayo, desafiando las reglas de juego con un comportamiento impredecible y sin rumbo. Recibieron el mandato ciudadano de mover sigilosamente una maquinaria compleja, pero a la que hay que conocer para conseguir operar. Lo hacen, sin embargo, como si se tratara de una suma inconexa de artefactos primitivos que no tienen un propósito.

Se requiere una saludable complicidad para la gestión pública, una visión compartida, junto con una comprensión de la complejidad, para que esa maquinaria funcione con mediana claridad de objetivos como país. Solo así se construyen soluciones sobre el común entendimiento de las funciones y competencias de cada cual, y de los hilos que los unen. Solo así sabrá cada quien que, si esas fibras se rompen, se producirán nudos o, peor aún, cada uno irá por su cuenta y no se podrá tejer ningún resultado. En el peor escenario, se destruirá el tejido.

PUEDES VER: Alva intentó retirar del pleno a congresistas que estaban en contra de que votación del TC sea sin debate

Donde los hilos estratégicos se debilitan, surge la lenta y desorientada reacción ante situaciones de conflicto social conocidas y previsibles: el abandono o desatención de políticas eficaces (vacunación); la necia destrucción de reformas que nos retroceden al siglo XX (transporte, educación, servicio civil). Allí los hilos no consiguen tejer resultados, urdiendo un caos desconcertante. Perdemos todos.