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La Constitución y la constituyente, por Omar Cairo

“Bastará que su Comisión de Constitución lo desapruebe para impedir la existencia jurídica de la asamblea constituyente ahí propuesta...”.

Por Omar Cairo Roldán, magíster y profesor de Derecho Constitucional en la PUCP.

El presidente de la República ha presentado un proyecto de reforma constitucional solicitando que el Congreso incorpore a la Constitución un artículo 207 que establezca: (i) que el presidente, los 2/3 del número legal de congresistas y el 0.3% de la población electoral pueden pedir la convocatoria a referéndum para consultar a la ciudadanía si está de acuerdo con elegir una asamblea constituyente; (ii) que, si el resultado es favorable a la consulta, se procederá a elegir una asamblea constituyente, cuya función será elaborar una propuesta de texto constitucional; y (iii) que el texto elaborado solo se convertirá en nueva Constitución si es aprobado en un referéndum ratificatorio. A continuación, haremos algunas precisiones respecto de objeciones formuladas al proyecto.

1. Es inconstitucional porque la Asamblea Constituyente, el referéndum sobre las elecciones constituyentes y el referéndum ratificatorio no están previstos en la Constitución.

-No es inconstitucional. Los proyectos de reforma constitucional sirven para proponer la incorporación de contenidos que en el momento de su presentación no están previstos en la Constitución. De lo contrario, no serían proposiciones de modificación de normas constitucionales sino reclamos en favor de su mantenimiento. Si se aceptara la objeción descrita, el proyecto de la ley de reforma constitucional (ley n.º 27365) que prohibió la reelección presidencial inmediata habría sido inconstitucional porque en el momento de su presentación dicha prohibición no estaba prevista en la Constitución.

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2. Impone una consulta popular en favor de una Asamblea Constituyente, prescindiendo del Congreso.

-Inexacto. Es verdad que algunos sectores del gobierno pretendían: (i) invocar el artículo 32 de la Constitución, para –sin participación del Congreso– convocar un referéndum acerca de la convocatoria de una asamblea constituyente; y (ii) que, ante un resultado favorable de la consulta, se eligiera una Asamblea que elabore una nueva Constitución.

Así lo confirma Ana Neyra (“Cuatro mitos sobre la asamblea constituyente”, La República, 26 de abril de 2022), cuando afirma que algunos consideraban una interpretación que permitiera “un referéndum directo sobre la reforma total de la Constitución (artículo 32), lo que trató de evitarse con la aprobación de la ley n.º 31399, que ceñía la reforma constitucional al artículo 206″.

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Sin embargo, el proyecto presidencial no impone la realización de ningún referéndum. La consulta respecto de la elección de una asamblea constituyente solo se hará si el Congreso, ciñéndose al artículo 206 de la Constitución, lo aprueba: (i) en una legislatura ordinaria, con los votos de más de la mitad del número legal de congresistas (más un referéndum ratificatorio); o (ii) en dos legislaturas ordinarias consecutivas, con una votación superior a los 2/3 del número legal de congresistas.

Es más, el Congreso podrá cancelar la supuesta “imposición”, sin que el proyecto llegue al Pleno. Bastará que su Comisión de Constitución lo desapruebe para impedir la existencia jurídica de la Asamblea Constituyente ahí propuesta.

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3. Despierta en la izquierda “las ilusiones de un pueblo soberano expresándose de manera directa sin mediaciones institucionales, para construir un poder popular”.

-Nada más alejado de la realidad. El proyecto fue presentado por los cauces del artículo 206 de la Constitución, es decir, su aprobación requiere de la “mediación institucional” del Congreso.

En síntesis, no hay motivos para la zozobra ni para la inestabilidad. Salvo que el Congreso pretenda aprobar el proyecto presidencial. No sería la primera vez que nuestros congresistas lanzan denuestos exaltados contra una medida o un funcionario, para poco después –casi inmediatamente después– abrazarles con su respaldo.