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Cupones alimentarios a la olla, por Angie Higuchi

“Los cupones alimentarios no son nuevos: se aplican en Estados Unidos, Argentina y Guatemala por la pandemia...”.

Angie Higuchi (*)

La guerra entre Rusia y Ucrania, sumada a la pandemia, está ocasionando estragos en los precios de los alimentos. Es bien sabido que las familias muy pobres son las que padecen mayor inseguridad alimentaria debido a la escasez de recursos. Asimismo, la mal nutrición produce un impacto negativo en el desarrollo del mercado laboral, lo que al final disminuye los ingresos de las familias, generando focos de informalidad laboral y subempleo. Son las ollas comunes, lideradas por madres de familia, las que han salvado de la inanición a miles de peruanos en épocas de crisis. No obstante, son excluidas de la entrega de alimentos y no cuentan con un presupuesto asignado por parte del Estado.

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Desde el lado de las ollas comunes, se carece de una ley que las regule, falta infraestructura y logística para que los alimentos lleguen adecuadamente, data insuficiente e -incluso- se carece de registros para la toma de decisiones y, finalmente, falta de una correcta fiscalización por parte de las respectivas autoridades y entidades encargadas de la distribución de alimentos para los programas sociales. Por otro lado, ni los gobiernos regionales ni las municipalidades tienen capacidad de registro de los beneficiarios más necesitados. El uso de bases de datos desactualizadas del SISFOH y la carencia de un registro formal de ollas comunes -las que se han incrementado tras la pandemia y la recesión económica- empeoran la situación para una toma de decisiones acertada.

Una medida de corto plazo esencial es la entrega de cupones alimentarios (solo para alimentos básicos) directamente a las ollas comunes. Los cupones alimentarios no son nuevos: se aplican en EE.UU., Argentina y Guatemala por la pandemia. Para realizar esta propuesta, es necesaria una coordinación previa con el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS) y el MEF. Asimismo, es necesaria la coordinación del MIDIS y las municipalidades. ¿La razón? Los municipios deben tener un papel preponderante tanto en la entrega transparente de los cupones alimentarios, como en la recolección de información de la situación de las ollas comunes. Cada vez que un municipio haga entrega de los cupones a la representante de una olla común, deberá recoger información económica y social esencial para crear un padrón de las ollas comunes y beneficiarios que residen en su territorio que permita conocer su nivel de vulnerabilidad. Esta información es vital para la toma de decisiones.

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El actual contexto nos obliga a pensar en soluciones innovadoras, pero también eficaces y humanas, que consideren el mantenimiento del bienestar futuro de la población desvalida. Necesitamos definir prioridades nacionales con intervenciones públicas transparentes, reforzar la articulación interinstitucional y buscar un bien común sostenible. Empecemos por esta medida focalizada que ha demostrado ser eficaz para dar una respuesta oportuna a la crisis que las ollas comunes viven hoy.

(*) Profesora e investigadora de Administración de la Universidad del Pacífico.