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Que nuestro patrimonio nos una, por Gisela Ortiz

“Los peruanos nos dividimos y confrontamos, busquemos puntos de encuentro que nos convoquen. La defensa de nuestro patrimonio, herencia cultural y memorias deben convocarnos a hacer patria. Que Kuélap nos una”.

El 25 de enero del 2022, el Ministerio de Cultura declaró al memorial El Ojo que Llora como Patrimonio Cultural de la Nación, reconociendo que tiene valores históricos, artísticos e intelectuales para reflexionar sobre el periodo de violencia ocurrido en el Perú entre 1980 al 2000.

Inaugurado el 2005, los familiares de las víctimas convirtieron al memorial en espacio de memoria viva. Para los familiares de los más de 21 mil desaparecidos, se convirtió en un cementerio sin tumba donde ir a conmemorarlos.

Tras la declaratoria de Patrimonio, el congresista Alejandro Cavero Alva, de Avanza País, presentó el Proyecto de Ley N° 1216/2021-CR, con un único artículo, para derogar la resolución viceministerial que le otorga esa declaratoria, siendo excluido del dictamen de comisiones de cultura y de justicia. Señalando en su exposición de motivos que su propuesta “evita que, mediante supuestas expresiones culturales, se presente una posición política ideológica que pretende equiparar a los delincuentes terroristas con los ciudadanos inocentes y con las Fuerzas Armadas y policiales (…)”.

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El memorial nos habla de las víctimas, de dónde venían, qué edad tenían, y desde ese pasado qué hacemos para transformarlo en una oportunidad de reconocer derechos. La función del memorial también es de aprendizaje, de solidaridad con las víctimas y de compromiso con el nunca más.

Nuestro patrimonio está en emergencia. Kuélap, en la región Amazonas, es el ejemplo más doloroso de lo ocurrido en los últimos tiempos. Intervenciones sin preservación, conservación y restauración debilitaron sus estructuras; los movimientos sísmicos y las lluvias constantes hicieron que parte de sus muros cayeran.

Somos un país con una enorme herencia cultural y sin posibilidades de atenderlas; sin recursos, hay que ser creativos para no detenerse, convocando a la empresa privada, a universidades, a la comunidad internacional para que nuestro patrimonio no se pierda. Se requiere de liderazgo del Mincul para orientar las acciones.

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Los peruanos nos dividimos y confrontamos, busquemos puntos de encuentro que nos convoquen. La defensa de nuestro patrimonio, herencia cultural y memorias debe convocarnos a hacer patria.

Que Kuélap nos una.

Por Gisela Ortiz (*)