Juan Carlos Soto

Juan Carlos Soto

La República
Editor regional del diario La República, edición sur. Licenciado en Periodismo de la Universidad Católica de Santa María de Arequipa. Trabaja para La República desde el 2003. Ha publicado libros sobre perfiles políticos regionales y literatura.

Majes II, el infortunio y el harakiri arequipeño

“Majes II era una oportunidad. Se escapan 240.000 empleos y de convertir a Arequipa en líder agroexportador”

Hace tres años, el Gobierno Regional de Arequipa (GRA) articuló su oposición al proyecto minero Tía María. El grito de trinchera era “agro sí, mina no”. Hoy esta misma institución está a punto de hacer naufragar uno de los proyectos agrícolas más grandes del país: la segunda etapa de Majes. Indecisión y negligencia son las causas. El GRA es titular del proyecto, en 2010 lo concesionó a Angostura-Siguas (Cobra) para concretizarlo. La fórmula es una asociación público-privada donde el Estado recupera la inversión vendiendo las tierras y el privado administrará el agua por 16 años. Era la única manera de hacer viable la iniciativa que consiste en poner en producción 38.500 hectáreas y generar energía eléctrica.

Majes II estuvo marcado por el infortunio desde el comienzo. A la firma del contrato estallaron reclamos de Cusco. El pleito interregional demoró cinco años en resolverse. El Tribunal Constitucional (TC) determinó que la irrigación arequipeña era viable, pero no podía represar todo el caudal de agua del río Apurímac. Se cerraba ese frente, pero se abría otro.

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El turno era de la concesionaria que argumentaba déficit hídrico por el fallo del TC y alegó otras circunstancias, dos de ellas, según Contraloría, sin justificación. Así surge la Adenda 13, no canales abiertos sino tubería y riego presurizado. El riego moderno demanda US$ 104 millones más que correrán por cuenta del privado y luego se recupera de la venta de tierras. No hay plata del Estado comprometida. Desde 2017, el GRA firmó varias actas de entendimiento con el concesionario para añadir la adenda y garantías soberanas. Ministerio de Economía, Proinversión y Congreso dieron visto bueno a excepción de la Contraloría que plantea cuatro recomendaciones pero no prohíbe la adenda. El último filtro era el Consejo Regional. Cuando parecía que venía el destrabe del proyecto, cayó Elmer Cáceres y sus consejeros por corrupción.

Los consejeros en funciones se han tomado en broma Majes II. No han debatido el asunto hasta hoy, el día de la convocatoria no había dictamen ni quorum. ¿Cómo se entiende que un gobierno regional formula la adenda, se la aprueban y luego la sabotea en una de sus instancias?

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Hoy predomina un debate absurdo. Hay un gurú de líderes populistas que, con fake news y posverdad, despliega una intensa campaña para hundir el proyecto. Que las tierras no sirven y serán para los chilenos, que la agroexportación traerá a Arequipa delincuencia y extorsión, que se impondrán tarifas de agua abusivas, etc. La concesionaria inició la resolución del contrato y una pretensión inicial de US$ 220 millones por daños. La concesionaria eléctrica también por otros 289 millones y el GRA no reacciona.

Majes II era una oportunidad. Se escapan 240.000 empleos y de convertir a Arequipa en líder agroexportador.