Augusto Álvarez Rodrich.

Augusto Álvarez Rodrich.

Claro y directo
Economista de la U. del Pacífico –profesor desde 1986– y Máster de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy, Harvard. En el oficio de periodista desde hace más de cuatro décadas, con varios despidos en la mochila tras dirigir y conducir programas en diarios, tv y radio. Dirige RTV, preside Ipys, le gusta el teatro, ante todo, hincha de Alianza Lima.

Más columnas

Augusto Álvarez Rodrich.

Vengo como aliado, ya no de camarada28 May 2022 | 7:34 h

Augusto Álvarez Rodrich.

Una relación tóxica en un triángulo27 May 2022 | 7:39 h

Augusto Álvarez Rodrich.

Un gobierno que roba y ni hace obra26 May 2022 | 7:37 h

Augusto Álvarez Rodrich.

Que sufra mucho pero nunca muera25 May 2022 | 7:02 h

Anatomía de un presidente desorientado

Sobre la primera entrevista al presidente Pedro Castillo.

La primera entrevista ofrecida por el presidente Pedro Castillo, a César Hildebrandt, a casi medio año de iniciado su Gobierno, es valiosa no solo por ser la primera exposición del jefe del Estado ante el cuestionario de un periodista, sino porque constituye un perfil, a partir de su propio testimonio, de quien gobernará el Perú en este lustro.

La entrevista publicada ayer en Hildebrandt en sus trece confirma que el presidente Castillo puede estar cargado de buenas intenciones, pero que tiene una desorientación absoluta sobre casi todo, lo que permite concluir que, sencillamente, no da la talla para el puesto, y que es muy poco probable que pueda mejorar en los nueve semestres que le faltan como presidente.

PUEDES VER: Castillo: “Mucha gente, en mis viajes a provincias, me sigue pidiendo que cierre el Congreso”

La entrevista permite saber que no hay cambio de gabinete a la vista; que no tiene consciencia del efecto del conflicto abierto entre el ministro del Interior y el jefe de la Policía; que le teme a la inestabilidad política; que quiere marcar distancia de Guido Bellido, Bruno Pacheco y Vladimir Cerrón; que cree que Daniel Salaverry es crítico de su Gobierno (aunque no se recuerde frase que lo sustente); que Karelim López no es su amiga y que no sabía que ella pagó el cumpleaños de la hija (aunque nadie lo crea); que nunca revelará la lista de visitantes a Sarratea; que no es comunista ni marxista-leninista; que no quiere pronunciarse sobre las dictaduras de Cuba y Nicaragua; que no lee periódicos ni ve televisión; que prepara un proyecto sobre aborto y matrimonio gay; que cree en la inversión privada (aunque no se dé cuenta de cómo la ahuyenta); que no piensa disolver el Congreso y considera que la asamblea constituyente ya es batalla perdida; y que no piensa sacarse el sombrero.

Pero lo más valioso de la entrevista es confirmar su ingenuidad, desorientación, orfandad de ideas, carencia de planes, precariedad, e impericia para ejercer la presidencia de la República.

PUEDES VER: Pedro Castillo afirma que “se quiere amordazar al pueblo”

Cuando al comienzo de la entrevista le piden que se defina cómo es, y Castillo responde “como siempre lo he dicho: soy un hombre del pueblo”, recuerdo lo que me comentó ayer el maestro de la obra de la casa de mi vecino, mientras pintaba: “Qué frustrante, tanto tiempo esperando a que llegue un Gobierno popular, un presidente del pueblo, para que nos toque esto”.