Ángel Páez

Ángel Páez

La Tribu

Mi papá es un comunista

“Era otro universo en el que la gente gritaba, las máquinas de escribir traqueteaban y tintineaban. En toda mi vida nunca había oído un caos tan glorioso. (...) Entonces supe que quería ser periodista”.

Alfred Bernstein, un dirigente del sindicato de Trabajadores Públicos de los Estados Unidos (UPWA), estaba endiabladamente preocupado por su hijo de 16 años que prefería el juego que al estudio, tenía problemas de conducta y no parecía saber lo que haría al terminar la secundaria. El muchacho había aprendido a escribir a máquina y publicado algunos artículos en el boletín de la escuela, así que al sindicalista se le ocurrió buscarle alguna ocupación para que se enderezara.

Por lo que recurrió al periodista Joseph Young, del diario conservador The Washington Evening Star. Bernstein había sido su fuente durante una perturbadora huelga, y Young informó de manera rigurosa y eficiente, por lo que confiaba en él. De modo que le solicitó el favor de buscar algún sitio para su hijo en el periódico donde trabajaba. En esa época competía conThe Washington Evening Star, el diario The Washington Post, que era más liberal, y donde, probablemente, su muchacho encajaría mejor.

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Sin embargo, no obstante que había sido militante comunista entre 1942 y 1945, citado hasta 5 veces por el Congreso para que delatara a otros comunistas, y el Buró Federal de Investigaciones (FBI) había mantenido bajo vigilancia a su familia; creyó que era más conveniente un periódico conservador para la formación inicial de su hijo. Alfred Bernstein no se equivocó.

Joseph Young consiguió a Carl Bernstein una cita con uno de los familiares de los dueños del periódico The Washington Evening Star, Rudolph Max Kauffmann II. Pero el encuentro no resultó muy auspicioso. Kauffmann creía que era muy joven y que mejor terminara la secundaria al año siguiente, algo de lo que no estaba muy seguro Bernstein, por el resultado de sus últimas calificaciones.

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Mientras Kauffman lo conducía por el pasillo hacia la salida, Bernstein cruzó la sala de redacción y entonces se produjo esa fascinación por el periodismo que nunca se diluye, ni con amenazas, ni con persecuciones, ni con juicios: “Era otro universo en el que la gente gritaba, las máquinas de escribir traqueteaban y tintineaban. Y debajo de mis pies podía sentir el estruendo de las impresoras. En toda mi vida nunca había oído un caos tan glorioso ni había tenido una poderosa conmoción como en ese momento en la sala de redacción. Entonces supe que quería ser periodista”, escribe Carl Bernstein en sus memorias.

Después de preguntarle si sabía mecanografiar, y respondió que por supuesto, Kauffmann terminó por contratarlo como practicante por 29 dólares a la semana. El tiempo le dio la razón a Alfred Bernstein. Su hijo Carl Bernstein sería autor con su compañero Bob Woodward de la investigación que reveló los crímenes del presidente Richard Nixon, el caso mundialmente conocido como Watergate. Así que nunca dejes de escuchar el consejo de tu papá comunista.