Lucia Solis

Lucia Solis

Casa de Brujas
Periodista feminista, activista y editora de género en Grupo La República. Licenciada en Comunicación y Periodismo por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y máster en Estudios de Género por la Universidad Complutense de Madrid (en curso). @lamenstruante lucia.solis@glr.pe

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Boric y las chicas del metro

“Hay que preguntarnos si Gabriel Boric sería así de celebrado si tuviera, en su lugar, un apellido mapuche y rasgos indígenas. O si hubiese sido una mujer”.

Apenas se supo que Gabriel Boric, diputado y candidato de Apruebo Dignidad, fue elegido presidente de Chile el último 19 de diciembre, muchxs se preguntaron cuándo tendríamos al símil peruano de este ex dirigente estudiantil. Incluso uno se animó a responder que el ‘’Boric peruano’' es, todavía, UN estudiante, UN adolescente de 15 años que marchó contra el golpe de Estado de noviembre de 2020 y que está a la espera de que los progresistas reestructuren los cimientos que le permitan ser presidentE.

Es curioso ver cómo, ya sea desde la inocencia o el inconsciente, cuando pensamos en tener nuestrO propiO Boric se teoriza y se elabora en masculino. No es casualidad. Historia, política, publicidad, comunicación. Cualquiera sea la rama tiene solo a hombres como únicos y admirados representantes. Pero no cualquier hombre, sino los que más se asemejen a aquellos ‘’conquistadores’' blancos y europeos que vinieron a ‘’salvarnos’'. Porque hay que preguntarnos, ya no tanto desde la inocencia o el incosciente, sino desde la reflexión, si Gabriel Boric sería así de celebrado si tuviera, en su lugar, un apellido mapuche y rasgos indígenas. O si hubiese sido una mujer.

Un par de semanas antes de la segunda vuelta chilena, Xiomara Castro, del partido Refundación y Libertad, se convertía en la primera mujer en ser elegida presidenta de Honduras marcando así el regreso de un Gobierno de izquierda al país tras 12 años de conservadurismo. Pero de esto casi no se habló. Tampoco llamó la atención la figura de Francia Márquez, la abogada y política del Movimiento Estamos listas, ambientalista, ganadora del Premio Medioambiental Goldman 2018 (Máxima Acuña lo recibió en 2016), negra, feminista y actual candidata a la presidencia de Colombia. No resulta tan familiar el nombre de Irací Hassler, la alcaldesa de Santiago (militante del Partido Comunista de Chile) que hace unas semanas le increpó en vivo a un conductor de televisión por llamarla ‘’hija’', una forma de disminuir a las mujeres en posiciones históricamente reservadas para varones. Elisa Loncón, académica, activista mapuche y la primera presidenta de la mesa directiva que tiene el encargo de redactar la nueva Constitución chilena tampoco nos suena mucho. A las (pocas) mujeres que llegan al poder o a ostentar posiciones de máximo liderazgo no se les voltea a ver. No se les analiza, no se les vuelve ilustraciones en Twitter, no se les cita frases, no protagonizan anécdotas virales. Al menos no en la misma proporción que los hombres. Al menos no como ha sucedido con el presidente electo de Chile.

En la segunda vuelta, Boric representaba la opción sensata frente a la oscura y fascista amenaza de Kast. Por sus declaraciones y manifiestos parece una persona decente, como diríamos en el lenguaje de los feminismos: un aliado real. Un hombre necesario para la revolución feminista, como decía bell hooks. Es un líder político de izquierda que habla de diversidad sexual, que se posiciona sin tibiezas contra el machismo y cuya propuesta va acorde con el momento histórico de su país tras el estallido social iniciado por esas chicas en uniforme de colegio que se saltaron el molinete del metro cuando pretendían pisotear sus derechos; aquellas chicas que, de primera vista, no serían consideradas lideresas ni promesas políticas, sino unas amargadas y escandalosas chiquillas.

Boric moviliza porque es hombre. Porque el poder con rostro blanco y sonrisa perfecta de un varón nos es familiar pero en la piel e imagen de una mujer se hace raro, sospechoso. Algo no cierra. Ni hablar de diversidades sexo genéricas porque han sido y son constamente desaforadas de espacios políticos y mediáticos. Necesitamos representación. Una que no sea accesoria o para el auditorio, sino política. El ‘’Boric peruanO’' puede ser, también, una mujer, una persona trans o no binaria. Afrodescendiente, indígena. Con discapacidad visual o auditiva. Con pañuelo verde o falda corta, que marchó en noviembre 2020 pero también el 8M y en el Día del Orgullo. Antipatriarcal y feminista.