Columnista invitado

Columnista invitado

La República

Más columnas

Columnista invitado

La demanda ante La Haya, por José García Belaunde 21 Ene 2022 | 6:34 h

Columnista invitado

Medicinas gratuitas para todos: ¿mito o realidad?19 Ene 2022 | 8:16 h

Columnista invitado

Hasta las estrellas12 Ene 2022 | 8:37 h

Columnista invitado

Arequipa en un momento oscuro05 Ene 2022 | 7:19 h

Cultura con COVID-19

“Los datos obtenidos por la estimación son contundentes: en el segundo trimestre del 2020, seis de cada diez personas dejaron sus ocupaciones culturales...”.

Por Santiago Alfaro Rotondo, sociólogo por la PUCP

Dos recientes estudios revelan el colapso de la economía de las industrias culturales y creativas. Mientras tanto, el Ministerio de Cultura tendrá en el 2022 un presupuesto menor al del 2021.

En el 2020, una de las escenas más emblemáticas de la pandemia fue la peregrinación de músicos por los barrios de todo el país para inyectarle sonidos a las calles y conseguir los ingresos que les eran esquivos por las restricciones sanitarias. En el 2021, la misma escena siguió repitiéndose, pero la caída de la segunda ola permitió que aparezca otra: la de conciertos con el público divido por “boxes”.

Hasta ahora ha sido escasa la información disponible para calcular los alcances de la crisis y de la resiliencia económica detrás de ambas situaciones, así como de otras similares en la actividad cultural. Sin embargo, dos estudios publicados recientemente permiten comprender la magnitud del impacto de la pandemia por la COVID-19 en la música y en el resto de industrias culturales y creativas, tanto del Perú como de América Latina.

PUEDES VER: Ministra de Cultura, Gisela Ortiz, sobre Norah Córdova: “No es una fiscal imparcial”

La primera investigación, “Evaluación del impacto del COVID-19 en las industrias culturales y creativas: una iniciativa conjunta de Mercosur, Unesco, BID, Segib y OEI”, concretó uno de los proyectos más notables de cooperación internacional impulsados a favor de la producción de información cultural. Reúne un estudio macroeconómico basado en las cuentas satélites de cultura de la región, una investigación microeconómica desarrollada a través de una encuesta a trabajadores y empresarios, y un análisis de las políticas públicas implementadas para afrontar la crisis.

Los resultados obtenidos grafican los escombros dejados por las olas pandémicas. Los principales indican que 2,6 millones de empleos culturales se perdieron en 8 países de la región, que el 50% de empresas reconocen haber reducido el 80% de sus ventas y que la caída del Valor Agregado Bruto (VAB) de las actividades más dependientes de la presencialidad, como las artes escénicas, el patrimonio y la música, llegó al 20%. En cuanto a la respuesta de los Estados, el Perú destaca al ser el país que más incrementó su presupuesto para mitigar los efectos de la COVID-19 en las industrias culturales y creativas, después de Brasil y Argentina.

El segundo estudio, “Estimación de los efectos producidos por la pandemia COVID-19 en el empleo y los ingresos de las industrias culturales y creativas del Perú”, contiene información enfocada en la población ocupada en 17 actividades económicas como la edición de libros, la producción de películas, la enseñanza cultural, los museos, el diseño o la programación de televisión. Fue elaborado por el Ministerio de Cultura con base en la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), aplicada entre el 2019 y el primer trimestre del 2021.

PUEDES VER: Mincul busca que el ceviche sea reconocido por la Unesco como patrimonio cultural inmaterial

Los datos obtenidos por la estimación son contundentes: en el segundo trimestre del 2020, 6 de cada 10 personas dejaron sus ocupaciones culturales. El colapso del empleo en las industrias culturales y creativas fue mayor al registrado (-39%) a nivel de toda la población ocupada en el mismo período de tiempo, y no afectó por igual a todos los grupos demográficos. Las pérdidas son mayores entre los trabajadores independientes, las mujeres, y los hablantes de idiomas distintos al castellano. Lo que revelan los movimientos sísmicos de la pandemia son las desigualdades propias del sector cultura.

El MEF de Pedro Francke, a pesar de este tipo de evidencia y de la promesa de apostar por la diversificación productiva, no ha apoyado la recuperación de las industrias culturales y creativas, hoy en mayor riesgo por las medidas tomadas para frenar la expansión de la variante ómicron. En el 2022, el presupuesto del Mincul será menor en 5% al del 2021. El lema “siempre con el pueblo” no agita aún nuevas políticas a favor de los creadores peruanos que recorren las calles para resistir las fiebres económicas de la COVID-19.