Irma Del Águila

Irma Del Águila

Por ahí
Socióloga y narradora. Exdirectora académica del programa “Pueblos Indígenas y Globalización” del SIT. Observadora de derechos humanos por la OEA-ONU en Haití. Observadora electoral por la OEA en Haití, veedora del Plebiscito por la Paz en Colombia. III Premio de Novela Breve de la Cámara Peruana del Libro por “El hombre que hablaba del cielo”.

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¿Traición de un “hombre de izquierda”?

“¿Por qué en el Perú alguien como Bellido es considerado por tantos un ‘hombre de izquierda’? Se podría replicar que el Perú no es Suecia y...”.

La sorpresa mayor no es por el gesto de Guido Bellido, fundido en un abrazo con María del Carmen Alva, sino la sorpresa que cunde entre quienes apostaron por Bellido, a pesar de todo, y ahora lo acusan de “traidor”.

Recordemos, Bellido expresó consistentemente su desprecio por los “maricones”, porque la revolución no la hacen los “peluqueros” y aversión a las mujeres “destructivas” (feministas). Un año antes, coincidía con la extrema derecha, llamando a boicotear a una empresa que lanzó una campaña publicitaria visibilizando a las parejas del mismo sexo.

La pregunta, por tanto, no es por qué Bellido decepcionó el día jueves. Antes bien, el papelón del jueves expone un trasfondo mayor, ingrato a simple vista: ¿por qué en el Perú alguien como Bellido es considerado por tantos un “hombre de izquierda”?

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Se podría replicar que el Perú no es Suecia y que bueno, más importante que los derechos individuales están los justos reclamos del “pueblo”, que arrastra siglos de derechos conculcados. Bajo esa retórica, ingresar a caballo en Chumbivilcas y dialogar con los comuneros en quechua era un gesto de justicia simbólica. Solo que el gesto se disipó con el polvo del paseo ecuestre. En octubre, once comunidades de Espinar, cansadas del verbo encendido y promesas vacías, exigían la salida del entonces premier.

Se entiende y se comparte el disgusto por el abrazo mediatizado y el contagio emocional en redes. Pero ¿por qué para algunos ese abrazo rompe el límite de lo tolerable mientras que los actos previos de misoginia, homofobia y demagogia no se viven como “agravios morales” similares? Responder a esto es de suma importancia para pensar en los fundamentos de nuestra convivencia.

La presidenta del Congreso hizo suficientes deméritos en España para ser censurada, sin duda. Lo suyo fue bochornoso sin atenuantes. Aunque se sabía también que la moción del congresista Guillermo Bermejo no sumaba ni entre los suyos. Tal vez la segunda moción de censura, presentada por la congresista Silvana Robles, también de Perú Libre, hubiera tenido un respaldo mayor. Para eso, Bermejo hubiera debido retirar su moción. Pero sucede que en PL ninguno de los caciques negocia; Waldemar Cerrón no dialogó con las otras bancadas, y perdió la mesa directiva del Congreso. Esa cerrazón ocurre cuando la lógica partidaria no sigue una razón institucional sino que la moldean los caudillos, en función de sus gestos y pulsiones personales.

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De ahí que detrás de la abstención de Bellido y la moción de Bermejo asomen cálculos pequeños en el tablero de Pizarro. No olvidemos, esos cálculos los llevaron a votar conspicuamente juntos en contra del gabinete Mirtha Vásquez y a acosarla por redes. El acercamiento Castillo-Cerrón anuncia más gestos equívocos en Perú Libre, arrimado a una derecha retrógrada, hipotecado a oscuros intereses corporativos.

Pd. Hoy en Chile, Boric “Para vivir mejor”.