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Con cifras de espanto, llegamos a la fecha dedicada a la no violencia contra la mujer.

Entre feminicidios, violaciones y desapariciones de mujeres, generalmente adolescentes y jóvenes, de enero a octubre de este año se reportaron 3.050 casos. Si nos atenemos a la realidad, podría existir un subregistro. Son cifras de espanto que ponen más en evidencia otro de los estragos silenciados por la pandemia.

El 25 de noviembre de cada año, desde 1981, se desarrollan intensas actividades para conmemorar el Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en memoria de las tres activistas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, asesinadas durante la dictadura de Rafael Trujillo en Santo Domingo.

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En el marco de esta fecha, el Ministerio de la Mujer ha lanzado la campaña ‘Haz la diferencia, frena la violencia’, la cual busca sensibilizar sobre la violación sistemática de un derecho humano, como es el de las mujeres a una vida digna, sin agresiones de ningún tipo, y con pleno desarrollo de sus potencialidades en un entorno sano e inclusivo.

Las cifras del MIMP permiten hacer una evaluación somera y parcial de lo que viene ocurriendo en los hogares peruanos y nos indican que hay 119 feminicidios reportados hasta este 23 de noviembre. Y según el ENDES 2020, más del 50% (50,1) ha sufrido agresiones, psicológica o verbal; el 27,1% de las peruanas declara haber sido agredida físicamente por su pareja; y un 6% reporta directamente agresión sexual.

PUEDES VER: MIMP: Junín es la cuarta región con el mayor número de casos de violencia contra la mujer

Posiblemente, el indicador más grave radica en los resultados de la encuesta de ENARES-INEI del 2019, en la que el 58,9% muestra tolerancia social, definida como “hábitos, actitudes, percepciones y prácticas culturales que legitiman, favorecen, soportan y perpetúan las agresiones”. Si hacemos un ranking entre las preguntas con las que el peruano promedio está muy de acuerdo o de acuerdo aparecen: 52,7% considera que la mujer debe cumplir su rol de madre y esposa, y después sus sueños; 33,2% señala que la mujer infiel debe tener alguna forma de castigo por parte de su pareja; 31,1% piensa que si la mujer viste provocativa, busca que la acosen sexualmente; el 27,2% indica que si la mujer le falta el respeto a su esposo o pareja, merece castigo; y un nada desdeñable 15,1% piensa que el varón cela a su esposa o pareja porque así le demuestra que la ama.

Es decir, las mujeres no solo son agredidas persistentemente. Hay una sociedad que lo permite y lo avala mediante estereotipos enclavados en la cultura que resultan prehistóricos.