Lucia Solis

Lucia Solis

Casa de Brujas
Periodista feminista, activista y editora de género en Grupo La República. Licenciada en Comunicación y Periodismo por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y máster en Estudios de Género por la Universidad Complutense de Madrid (en curso). @lamenstruante lucia.solis@glr.pe

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Contra todas las violencias

“La lucha contra la violencia de género, contra la violencia simbólica hacia las mujeres en todos los ámbitos, es una cuestión de justicia social”.

Hoy que es 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, cientos de mujeres serán abusadas, asesinadas y/o desaparecidas en todo el mundo. Muchos casos nos parecerán más cercanos, algunos nos dolerán y otros ni siquiera los conoceremos. Porque son tantos como tantas son las mujeres que desde que se instauró esta conmemoración, hace 22 años, ya no están más que en el recuerdo y la rabia de sus familias y compañerxs.

Hoy que es 25 de noviembre, y aunque duela, es tiempo de nombrar y reconocer tantas otras violencias. Hacer que nos interpelen, que nos hagan pensar en feminismos más colectivos, ecológicos, comunitarios, decoloniales y, aunque parezca una contradicción, menos patriarcales.

Pensar en la violencia hacia las personas trans, que no solo son atacadas desde los sectores ultra conservadores, fascistas y antiderechos, sino también desde el feminismo excluyente, aquel que se cree único y que prioriza la teoría sobre las experiencias y vidas de quienes son realmente discriminadas, que a pesar del avance en distintos países por leyes de identidades de género, se empecinan en agredir y hasta negar sus existencias.

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Pensar en la violencia hacia las trabajadoras sexuales: mujeres, varones trans, travestis, no binaries, que son personas explotadas y oprimidas como tantas cientos de miles en este sistema neoliberal y capitalista. Pensar en no infantilizarles, en no arrebatarles su capacidad de agencia, en no criminalizarles por haber encontrado en el trabajo sexual una forma de subsistir digna y de acuerdo a sus condiciones. Pensar en quienes deciden ejercerlo y, en el otro lado, en quienes son las reales afectadas en un sistema explotador basado en el sexo: las víctimas de trata.

Pensar en la violencia hacia las miles de peruanas desaparecidas que por falta de voluntad e ineficiencia de las autoridades quedarán en los volantes que sus familias repartan y que terminan sucios, rotos e ignorados. Pensar en la necesidad de una mejora estructural en la implementación de los protocolos y sistema de búsqueda.

PUEDES VER: Más de 4.000 mujeres fueron víctimas de feminicidio en 2020 en América Latina

Pensar en la violencia hacia las mujeres políticas. Dejar de lado la equidistancia, comprender que el acoso hacia ellas responde al más puro y desvergonzado machismo. Pensar que más allá de posturas políticas, la descalificación y violencia hacia ellas por razones de sexo, no es una forma de interpelación y del pago de un absurdo ‘’derecho de piso’', sino una manifestación más de la misoginia normalizada.

Pensar en la violencia contra las mujeres, aunque arda, desde adentro hacia afuera. Desde nuestros privilegios, desde nuestros propios prejuicios. Señalar para volver a construir. La lucha contra la violencia de género, contra la violencia simbólica hacia las mujeres en todos los ámbitos, no es solo activismo, no es una simple demanda, es una cuestión de justicia social.