Maritza Espinoza

Maritza Espinoza

Choque y fuga
Periodista por la UNMSM. Se inició en 1979 como reportera, luego editora de revistas, entrevistadora y columnista. En tv, conductora de reality show y, en radio, un programa de comentarios sobre tv. Ha publicado libro de autoayuda para parejas, y otro, para adolescentes. Videocolumna política y coconduce entrevistas (Entrometidas) en LaMula.pe.

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“No es casual que ningún partido de izquierda haya tomado, jamás, la bandera de los consumidores...”.

Cuando observamos los perpetuos tropezones de la izquierda peruana, encarnada hoy en el gobierno de Pedro Castillo, y los inacabables traspiés de la derecha, encarnada en la oposición parlamentaria, uno no puede menos que sorprenderse de que ambas opciones políticas hayan sobrevivido al filtro electoral y tengan todavía algún apoyo en las encuestas.

Tenemos una derecha ciegamente dedicada a defender el modelo económico y que, como gran autocrítica, se limita a balbucir que “los pobres votaron por Pedro Castillo porque se sintieron marginados del crecimiento económico”. Una derecha que, en campaña, no supo ofrecer a esos pobres nada más que aspirinas: programitas sociales, bonos carnavalescos y, oh, qué generosos, alguito de agua, desagüe, carreteras y energía eléctrica. Hasta Susanita, la de Mafalda, podría haberlo hecho mejor.

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Y, del otro lado, tenemos una izquierda obsesionada con patear el tablero, como si este país adolorido necesitara una mano jacobina que hunda más aún el dedo en la llaga de la desigualdad. ¿Acaso una constitución que refunde todo, cual Adán enloquecido, va a convertirnos en auténticos ciudadanos? No es casual que ningún partido de izquierda haya tomado, jamás, la bandera de los consumidores: sería una derrota reconocer que los pobres también quieren consumo y bienestar, que alimentan proyectos y sueños, y no solo la rabia que ellos instrumentalizan políticamente.

¿Se imaginan que, en una de esas, aparezca un líder, de izquierda o derecha, que no se limite a incitar al odio ni a calificar al contrincante de terruco o de facho? ¿Se imaginan un líder de derechas capaz de hablar de desigualdades sin atorarse o un líder de izquierdas que hable de seguridad, estabilidad, de orden y progreso? Impensable, ¿verdad?

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Es absolutamente falso que la izquierda y la derecha peruanas sean enemigas. Al contrario: se complementan y se necesitan mutuamente para sobrevivir, para medrar con nuestros miedos y nuestra rabia, para hacernos creer que no merecemos nada mejor.