Eloy Jáuregui

Eloy Jáuregui

Animal urbano
Cronista, poeta y profesor en la Universidad de Lima. Estudios en Lingüística y periodismo. Editor en la mayoría de los medios peruanos y corresponsal en revistas del extranjero. Autor de una treintena de libros sobre comunicación, lenguajes alternativos y culturas urbanas. Con premios en Casa de la América y Prensa Latina (Cuba) y Etecom-Perú.

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El hombre impasible

¿Y en este remedo de país hay espacio para Espinoza Haro? La historia los hizo seres imaginarios, almas invisibles a quien despido con mi admiración y mi ternura de discípulo.

Quizá no se parecía al Thomas Fowler de la novela El americano impasible de Graham Greene, pero Nilo Espinoza Haro era, antes que otra cosa, un periodista visceral y un escritor centelleante. Y hace unas noches nos abandonó como quién se pierde entre los portales de la plaza San Martín, Botoneros o las Galerías Boza, silencioso, observador, atacado de ternuras.

Espinoza había escrito en todos los géneros de la textualidad pasional de un auténtico creador. En 1983, en México, obtiene el premio del Concurso Hispanoamericano del Cuento, con su libro País de papel. Su potencia estaba en sus cuentos y relatos como: Sonata de los espectros (1989), Mar de cuentos (1996). Caja china (2009). Circo (2009). Y este años vio publicado su Tic tac (2021), Y su única novela, Bluniquilda. Había pertenecido a la Generación del 50 y fue amigo de Arguedas, Eielson. Bendezú, Zavaleta y Reynoso entre otros.

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He revisado los medios y nadie trata el tema. ¿El tema? En el Perú la muerte de un escritor no es noticia. El desprecio es descomunal. A la concentración de los grandes medios de comunicación solo le interesa la mugre política. Y se hallan enfrascados en las truculencias del golpismo y la vacancia presidencial y que ese es el negocio de los poderosos y minimizarán cualquier hecho que no se ocupe en este instante de la bravata mafiosa de la vacancia.

La clase política. ¿Existe? Hoy muestran otros disfraces y otra cantaleta. Del Parlamento no hablo por higiene y evito las secuelas del covid-19, y ante los viejos políticos callo. Ellos son las barras bravas jubiladas que habitan en los caldos de la corrupción. Así, el Ejecutivo se desliza en un equilibrio del trapecista provinciano y las élites aguardan la tempestad perfecta. Como en Chile o Argentina, en su momento.

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¿Y en este remedo de país hay espacio para Espinoza Haro? La historia los hizo seres imaginarios, almas invisibles a quien despido con mi admiración y mi ternura de discípulo. Decía Washington Delgado de Espinoza: “Es un escritor travieso y burlón, despiadadamente crítico, que camina con pazo zigzagueando por calles, callejuelas y plazas diversas”. Pero no alcanza. Como no alcanza para celebrar la resistencia de dos revistas que siguen en la pelea. Martín que llegó a su # 34 con una edición suculenta en homenaje a Manuel González Prada y La Corriente, revista digital de política y cultura ya llega a su undécimo número. Por ahora no hay más.