Mirko Lauer

Mirko Lauer

Observador
Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco twitter. Cero Facebook. Poemario más reciente, Sologuren (3ª edición Huerga & Fierro, Madrid). Próximo poemario, Las arqueólogas, en setiembre.

Más columnas

Mirko Lauer

Propagandista itinerante 05 Dic 2021 | 10:09 h

Mirko Lauer

Rondado por las rondas 04 Dic 2021 | 10:25 h

Mirko Lauer

La teoría del entorno tóxico03 Dic 2021 | 7:19 h

Mirko Lauer

Josefina Baker, deslumbrante02 Dic 2021 | 7:13 h

Laberinto de la choledad

“El libro ha tenido una historia editorial atropellada, pero una circulación informal intensa. En los decenios transcurridos no ha perdido un ápice de su vigencia, más bien ha ganado mucha relevancia. Sigue siendo una potente incitación a la reflexión y al debate”.

[Acaba de aparecer, casi 30 años después, una urgente edición nueva de El laberinto de la choledad, de Guillermo Nugent (Lima, UPC). El libro ha tenido una historia editorial atropellada, pero una circulación informal intensa. En los decenios transcurridos no ha perdido un ápice de su vigencia, más bien ha ganado mucha relevancia. Sigue siendo una potente incitación a la reflexión y al debate. Damos aquí un breve fragmento del comentario que hicimos a la primera edición.]

A primera vista el tema de lo cholo parecería superado, o por lo menos bastante bien estudiado, por las ciencias sociales. Aníbal Quijano, en su ensayo “La emergencia del grupo cholo y sus implicaciones en la sociedad peruana” (1964), describió el fenómeno de la choledad (el primer uso académico de la expresión), y en términos generales es una visión que todavía se sostiene.

Al hablar de pobres urbanos en su trabajo sobre “la otra modernidad” (1991), Carlos Franco omite la palabra cholo por considerar que su poder explicativo social ha llegado a un límite, y prefiere “plebe urbana”. Pero en ambas ocasiones ninguno de estos dos autores se detiene en el núcleo traumático que significan los problemas de las clases media tradicional y alta para asimilar lo nuevo en la sociedad y la cultura peruanas.

PUEDES VER: Profesor de la UNI pide a sus alumnos “de provincia” que hablen como si “estuvieran en Lima”

Nugent en consecuencia no precisa revivir el tema sino solo hacer entrar más en foco una vieja pregunta que la sociología soslayó: ¿cómo es aquello de lo que no se habla en las relaciones entre las razas y las clases en el Perú? Puesto en términos muy gruesos, de lo que no se habla es de un racismo sui generis, que no nace de la exacerbación de la sensibilidad, sino del ejercicio de una insensibilidad entrenada a lo largo de siglos.

No el racismo sureño de los EEUU o el apartheid sudafricano, sino el racismo menos sincero del ninguneo, cuyo corolario no es una marginación (físicamente difícil) de los desdeñados respecto de los espacios sociales, sino una marginación respecto de la legitimidad social. Por eso, si bien es cierto que el tema racial se infiltra en muchos discursos, ocupa el espacio central en pocos. Es una pregunta que no se hace porque no se quiere la respuesta.