Augusto Álvarez Rodrich.

Augusto Álvarez Rodrich.

Claro y directo
Economista de la U. del Pacífico –profesor desde 1986– y Máster de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy, Harvard. En el oficio de periodista desde hace más de cuatro décadas, con varios despidos en la mochila tras dirigir y conducir programas en diarios, tv y radio. Dirige RTV, preside Ipys, le gusta el teatro, ante todo, hincha de Alianza Lima.

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La presión al Gobierno del claroscuro

Congreso y periodismo frente a la gran vocación por el error.

El despido de Guido Bellido y la ruptura con Vladimir Cerrón fueron un avance para rectificar el rumbo suicida del arranque del gobierno del presidente Pedro Castillo, pero el proceso de mejora será claroscuro, lleno de altibajos, por lo que una tarea crucial de las instituciones de contención, desde el congreso hasta el periodismo, es hacerlo notar con claridad y sin medias tintas para forzar correcciones en una presidencia con tanta vocación por el error.

Error escandaloso es, por ejemplo, nombrar como embajador al operador de Vladimir Cerrón que está investigado por lavado de activos por presunto financiamiento ilegal de la campaña electoral de Perú Libre, Richard Rojas.

Primero, porque así el presidente Castillo está dándole estatus diplomático a un acusado por financiamiento ilegal de su propia campaña, acaso para protegerlo, algo que habla mal de su compromiso anticorrupción, asunto sobre el cual, valgan verdades, hasta ahora se ve que le interesa un pepino.

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Segundo, esa designación implica un intercambio de favores con el gobierno ilegítimo de Nicolás Maduro, el cual acoge a un impresentable al que Panamá acaba de rechazar a cambio de que el Perú reconozca a su embajador.

Es un asunto que merece la atención ciudadana y periodística, así como la del congreso, el cual debe convocar al canciller Óscar Maúrtua para recibir una explicación sobre este entuerto.

Lo mismo debe ocurrir con dos ministros del gabinete Vásquez, quienes agravan su reputación. Uno es el de Interior, Luis Barranzuela, cuya vinculación como asesor legal de integrantes de PL vinculados a corrupción y actividad sospechosa en el VRAEM lo vuelven incompatible con ese puesto.

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El otro es el de educación, Carlos Gallardo, nombrado por su relación con un Movadef-Fenate tan cercano al presidente Castillo, y cuyas ideas significarán un gran retroceso en la mejora de la calidad de la educación peruana.

La oposición debería tener la habilidad para apuntar sobre problemas específicos en el gobierno como los tres mencionados, en lugar de disparar contra todo el gabinete presidido por la premier Mirtha Vásquez en la cuestión de confianza, pues este puede ser un aliado, antes que un enemigo, en su solución.

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