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Concesión venenosa

El presidente Castillo debe cuidarse de ser permisivo con Vladimir Cerrón y su facción.

Si de algo se debe cuidar el presidente Castillo es de ser permisivo o concesivo con la facción de Perú Libre que sigue a Vladimir Cerrón. El ojo con sangre de Cerrón después de la salida de su primer ministro Bellido lo hizo querer boicotear al gabinete de Mirtha Vásquez, en un gesto político con el que se colocó en la misma línea que Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga.

No quedó allí la rabieta, aún fue más allá. Amenazó con la expulsión de varios congresistas de la bancada, bajo la premisa nunca probada de que estaban traicionando los principios de la organización política. Todo ello utilizando a las bases a las que convocaba a reuniones con agendas preestablecidas y decisiones ya adoptadas.

PUEDES VER: Pedro Castillo coordinó los cambios en el gabinete con Vladimir Cerrón, afirma Jorge Coayla

La idea de Cerrón parece ser que queden solo los fieles y los convencidos. El resto, diletantes y discutidores, no tiene espacio. Estas versiones tan arbitrarias de hegemonía están reñidas por principio con cualquier debate democrático en el que se puede disentir y buscar opciones por consenso y no por imposición.

Las propias ministras y militantes –incluso fundadoras– de Perú Libre, Dina Boluarte y Betssy Chávez, son discrepantes con la postura adoptada por Cerrón, y han emitido un comunicado en el que llaman a la más amplia unidad del pueblo para apoyar al Gobierno, del que dicen “no es patrimonio de un solo partido o líder político”.

Lo extraño es que, pese al daño que quiso y pudo provocar Cerrón, aliándose con la oposición en un momento en el que el Gobierno apenas se está recuperando de la extrema debilidad en la que lo dejó la estrafalaria presencia de Bellido en el Ejecutivo; el presidente Castillo sigue siendo permisivo y concesivo con él.

PUEDES VER: Perú Libre muestra su rechazo a designación de Boluarte y Chávez como ministras

Ahora cede a la presión y acepta la designación de Richard Rojas en una embajada como la venezolana. Se trata de un dirigente sobre quien pesa una investigación de la Fiscalía por lavado de activos y que no se le quiso recibir en Panamá. Como mensaje al país, sería preferible postular a alguien que carezca de antecedentes y no le genere nuevos flancos.

Es cierto que el mandatario tiene el derecho de elegir embajadores “políticos” en algunos lugares que considere estratégicos. Sin embargo, Venezuela podría ser uno de los lugares del mundo que requieren del conocimiento técnico para abordar la compleja situación y dar un mensaje de solidaridad al pueblo que soporta miseria, diáspora, ilegitimidad de las autoridades, severa inflación, y un largo etcétera que requiere algo más de empatía con quienes más sufren.

PUEDES VER: Richard Rojas: Panamá no nos rechazó, nosotros retiramos la solicitud para ir a Venezuela