Lucia Solis

Lucia Solis

Casa de Brujas
Periodista feminista, activista y editora de género en Grupo La República. Licenciada en Comunicación y Periodismo por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y máster en Estudios de Género por la Universidad Complutense de Madrid (en curso). @lamenstruante lucia.solis@glr.pe

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Acoso político es violencia

“Burlarse de congresistas por su físico, vida sentimental, opiniones discordantes: se llama acoso político y es una forma de violencia de género”.

Dos periodistas burlándose de la ‘’keratina’' y de la ex pareja sentimental de una congresista en un diálogo virtual. Un grupo de WhatsApp en donde se cuestiona y señala a una parlamentaria por tener una posición discordante con la de la mayoría. Olas de tuits, menciones, comentarios en redes sociales donde ‘’gorda’', ‘’china’', ‘’negra’', ‘’interesada’', son los insultos más suaves que pueden encontrarse contra representantes políticas que, pese a estar involucradas en actos de corrupción, reciben mayoritariamente ataques por su apariencia física y conductas privadas. Llamar por su nombre legal a una ex postulante al Congreso y activista feminista trans con la intención de desacreditarla. Se llama acoso político y es una forma de violencia de género.

Como toda violencia machista, son las mujeres y diversidades quienes la padece más y de manera sistemática. Y aunque es un avance que cada vez se haga más visible y sea más sencillo de condenar, la respuesta de quienes lo cometen, sus excusas, y la nula consecuencia para estos actos, es preocupante y peligrosa.

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Fue ‘’una conversación pública entre amigos’', lamento si lo que dije provocó ‘’incomodidad’', pido disculpas si TÚ consideraste ‘’hirientes mis palabras’', ‘’Acoso político? lo que faltaba’', ‘’Si no comulgo con un partido ¡Renuncio!’’, ‘’Solo falta que te violen’'. Estos son unos pocos. Y después, nada. Solo unas pseudo disculpas que, en realidad, colocan la responsabilidad en la víctima por haberse ‘’ofendido’'. Solo la exigencia de abandonar un espacio por no pensar igual en lugar de dialogar y articular. Solo la cultura de la violación actuando. No hay consecuencias: todas, todos se mantienen como periodistas respetables, ‘’usuarios en redes’', políticxs y autoridades. Pasan la página y ya está, un titular más en los medios.

Según la Comisión Americana para América Latina y el Caribe (CEPAL), el acoso político se manifiesta cuando las mujeres reciben un trato discriminatorio en los medios de comunicación, cuando se les exige rendir cuentas en un nivel mucho mayor al de sus pares varones, cuando son intimidadas, amenazadas o violentadas. Por eso no son simples burlas, no son solo conversaciones entre amigos, no son solo frases del momento y, mucho menos, es pagar ‘’derecho de piso’'. Es una forma de aislar y agredir a las mujeres que tienen exposición y que están en puestos de liderazgo, de infantilizarlas y, también, cuando existen pruebas, de desviar la atención de sus faltas y delitos, con agresiones por razones de género.

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Esta forma de violencia tiene consecuencias nefastas para las mujeres y diversidades. De acuerdo a la Ley Nº 243 Contra el Acoso y Violencia Política hacia las Mujeres aprobada en 2012, estos actos pueden provocar que ‘’terminen sus funciones públicas antes del tiempo por el que fueron elegida, no dejar que realicen sus funciones públicas, poner obstáculos para que no realicen sus actividades con libertad y el potencial abandono de sus candidaturas’'.

Entonces, sí, ‘’Acoso político? Lo que faltaba’', lo que faltaba para que las militantes y autoridades públicas en Perú vean amenazadas sus carreras y desenvolvimiento en los cargos para los que fueron elegidas. Acoso es violencia, violencia de género, violencia contra las mujeres.