Sonaly Tuesta

Sonaly Tuesta

La costumbre
Comunicadora Social. Creadora del programa de televisión Costumbres. Personalidad Meritoria de la Cultura desde el 2015. En Twitter: @sonalytuesta.

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No botes la comida

“La pandemia nos ha puesto al límite para tomar decisiones que ayuden al bienestar general”.

¿Sabes cuánta comida se desperdicia en el mundo mientras millones se mueren de hambre?

¿Te has puesto a pensar o te has dado cuenta de la cantidad de comida que tú desperdicias?

El Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos se instituyó el 29 de setiembre gracias a un decreto oficial de la ONU. El objetivo central es evitar que los alimentos se desperdicien, pues son un bien escaso, y más, en países como el Perú, donde los índices de pobreza aumentan cada día.

Poner en evidencia el grave problema significa tomar en serio la lucha contra el desperdicio alimentario. Un tercio de la comida mundial termina en la basura y son en los hogares donde desperdiciamos más. Nuestras prácticas cotidianas deben cambiar. Es urgente tomar conciencia y, para ello, es importante pensar en comunidad.

En mi esquema mental y afectivo no concibo la idea de botar la comida. Aprendí de mi madre a gestionar mejor las sobras. Si en el almuerzo nos quedaron porciones de diversos preparados, reinventamos recetas y armamos nuevos platos. Creamos un potaje protagónico y lo decoramos con las guarniciones que sobraron. Técnicas como la tortilla, el arroz chaufa, el arroz tapado, los batidos, los jugos, las sopas, el tacu tacu o las brochetas encajan perfectamente.

Seamos empáticos y trabajemos por una alimentación sostenible. Programemos menús y calculemos adecuadamente las cantidades antes de ir al mercado y así compraremos solo lo que se necesita. Almacenemos y congelemos adecuadamente los alimentos. No perpetuemos el patrón estético de los productos vegetales, evitando consumir frutas y verduras “feas” o no perfectas.

La pandemia nos ha puesto al límite para tomar decisiones que ayuden al bienestar general. Aprender las lecciones, en medio de tanto dolor, es darles un valor especial a nuestros compromisos cotidianos. No culpemos a los otros, cada uno tiene una responsabilidad y la tiene que asumir pensando en lo que le hace bien y a los demás.