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Mensajes de odio

Vox ha sido denunciada en su país de origen, España, por delito de odio contra menores migrantes.

Un cartel electoral de la organización Vox en Madrid permitió una investigación en la fiscalía por un posible crimen de odio. El cartel decía “Una mena (niña extranjera no acompañada) 4.700 euros al mes. Tu abuela, 426 euros de pensión/mes”. En el Congreso español se buscó rechazar todas las expresiones xenófobas, racistas, etc. El único que votó en contra fue el partido Vox, que ha logrado constituirse, no obstante, en la tercera fuerza política. Para conocer más del movimiento habría que decir que están directamente ligados al franquismo y, como tal, rechazan libertades y derechos de las minorías. Algunas opiniones de sus representantes pueden dar una idea del pensamiento Vox. “En España hemos pasado de dar palizas a homosexuales a que ahora impongan su ley”, declaró Iván Espinoza, diputado de Vox.

Hay una visión ultraconservadora que comparte Vox con organizaciones del mismo corte en otros países. Están promoviendo incluso una suerte de foro internacional con que buscan articular esfuerzos para luchar contra lo que ellos llaman el avance del “narco comunismo” en el mundo. Ya lo ha hecho con líderes como Le Pen, con quien han suscrito un acuerdo contra el globalismo europeo.

Ahora están en la búsqueda de América Latina, en una suerte de segunda conquista. México y Perú fueron su primera incursión. Incluso, el fundador de Vox difundió una foto ataviado con un morrión, o casco típico de los conquistadores que arribaron a nuestras costas; y su vocero en el Congreso declaró que España “nunca tuvo colonias sino territorios”. En esta búsqueda de alianzas continentales, llegaron a Lima un eurodiputado, un diputado nacional y el representante de una fundación vinculada a Vox. Traían la carta de Madrid, en la que plantean una guerra santa contra el castrochavismo, al que asocian al Foro de Sao Paulo y a sus maniobras para lograr la Asamblea Constituyente en Chile y al potencial triunfo de Lula Da Silva nuevamente en Brasil y de Gustavo Petro en Colombia.

Obviamente, tuvieron la respuesta favorable de la organización de Keiko Fujimori, Avanza País y Renovación Popular, a quienes incorporaron a lo que ellos denominan “la defensa de la libertad frente al avance de la extrema izquierda”. Tres partidos políticos peruanos se hermanaron peligrosamente con una organización ultraconservadora, acusada de xenofobia, racismo y de manejar discursos de odio contra las minorías.