Augusto Álvarez Rodrich.

Augusto Álvarez Rodrich.

Claro y directo
Economista de la U. del Pacífico –profesor desde 1986– y Máster de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy, Harvard. En el oficio de periodista desde hace más de cuatro décadas, con varios despidos en la mochila tras dirigir y conducir programas en diarios, tv y radio. Dirige RTV, preside Ipys, le gusta el teatro, ante todo, hincha de Alianza Lima.

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¿De qué chavismo se trata esto?

Pedro Castillo entre ser Hugo Chávez o el Chavo del 8.

Deambula por la presidencia desde hace 60 días, con aire distraído y en modo ausente que no lo oculta ni el elegante sombrerón que nunca lo abandona, pero si Pedro Castillo pretende seguir transitando así hasta el día 100 –cuando dicen ahora que vendrán los cambios–, terminará ‘hasta el cien’ antes de esa ocasión.

Pues cada día que pasa, se diluye la esperanza de que Castillo aproveche alguna oportunidad para, por fin, decidirse a empezar a ejercer la misión que ‘el pueblo’ le otorgó, lo cual exige que deje de ser el presidente ausente de una administración que marcha entre la radicalización idiota como ideología y la mediocridad asfixiante como gestión.

Sin liderazgo en ¿su? gobierno, funge de capitán desatento de la nave, mientras Evo Morales se pasea, literalmente, ‘como Pedro (Castillo) por su casa’, haciendo más obvia su ausencia.

El timón de este Titanic se lo arranchan entre Vladimir Cerrón y un mequetrefe de premier que desafía cada día a Castillo; una VP que no oculta su ambición por un nuevo puesto; y aliados que callan en la defensa hasta de los principios que supuestamente defendían, como los derechos de la mujer.

Muchos mandan y nadie lidera en un gobierno que se llena de mafiosos con tarifario, en el congreso en comisiones como la de reguladores, o en la administración, ministerios, Indecopi o empresas estatales usadas como botín para acumular poder con fines subalternos y particulares.

La ineptitud y el marasmo ya apestan en este gobierno, con fuerzas que ahogan el esfuerzo por una estabilidad que se busca como boya en la marea, con el MEF peleando contra una banda alocada, pero sin que eso haya impedido la parálisis de la inversión privada, que pronto se reflejará en menor crecimiento y empleo, y en más turbulencia.

Mientras, se sigue esperando definiciones de un presidente que es un gran tomador de indecisiones, y que, ante preguntas claves de sus interlocutores, solo asiente, mira y calla, abriendo espacio para toda especulación. El tiempo pasa y es cada vez más evidente que el riesgo principal al que marcha el Perú no es el chavismo de Hugo Chávez, sino el del Chavo del Ocho. Es hora de gobernar, presidente, con responsabilidad, por su bien y el del Perú.

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