Lucia Solis

Lucia Solis

Casa de Brujas
Periodista feminista, activista y editora de género en Grupo La República. Licenciada en Comunicación y Periodismo por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y máster en Estudios de Género por la Universidad Complutense de Madrid (en curso). @lamenstruante lucia.solis@glr.pe

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Siembra odio, cosecha violencia

“Un discurso que incita al odio no es una opinión y un periodista que no lo cuestiona no es imparcial”.

“Fuera sidosos de nuestros barrios”, cantaban decenas de personas en una manifestación convocada por grupos neonazis y de ultraderecha el último 18 de setiembre en el barrio de Chueca, en Madrid, uno de los puntos LGTBIQ+ más reconocidos en el mundo por su diversidad e historia.

La policía, calmada y sin hacer uso de la fuerza, los escoltó durante todo el recorrido. Un cuadro muy diferente al que se vio cuando, hace menos de tres meses y a causa del ataque y asesinato homofóbico a Samuel, un joven de 24 años, los agentes se encargaron de dar palizas a quienes fueron a manifestarse por los crecientes crímenes de odio en España.

No es casualidad, mucho menos invento de la izquierda. La homofobia no está en la cabeza de la gente, como dijo Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid: es real, comprobada y, si este discurso político se sigue expandiendo, será más peligrosa y letal.

Tampoco es coincidencia el momento en que dan este tipo de demostraciones discriminatorias y violentas. El avance y asentamiento no solo de agrupaciones y colectivos, sino de partidos políticos anti derechos en América Latina lo prueban; y Perú es un ejemplo claro. Que periodistas hayan sonreído, sido complacientes y nada incisivos con autoridades y candidatxs presidenciales con mensajes misóginos y homofóbicos, demuestra no solo el deficiente nivel periodístico y ético actual, sobre todo, en la televisión peruana, sino la nula transversalización del enfoque de género y de derechos humanos en medios televisivos, radiales y de prensa escrita.

Un discurso que incita al odio no es una opinión y un periodista que no lo cuestiona no es imparcial. Ante situaciones que promuevan agresiones hacia personas vulnerables y vulneradas, el silencio y la indolencia se vuelve un nuevo ataque. Si como comunicadores, como ciudadanxs, elegimos la falsa neutralidad, cercamos el camino para que los discursos discriminatorios evolucionen en ataques físicos, para que se sigan negando derechos. Si se siembra odio, se cosecha violencia. Es labor de todxs: vigilancia, acción y resistencia.