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Cobardía fascista

Sigue la agresión selectiva sin que se investigue a la organización que estaría detrás de los ataques.

Una persona es atacada en un supermercado por un grupo de indeseables que buscan en todo momento provocar una reacción que justifique incluso la violencia física. El agraviado es Avelino Guillén, el fiscal supremo que logró la sentencia contra Alberto Fujimori, en una de las acciones más relevantes de la justicia en el Perú.

El ataque es furibundo, difamante, agraviante. Quien agrede se siente legitimado en su discurso envenenado por la realidad paralela que se está construyendo en el Perú, en la que si no estás conmigo estás contra mí. Es la fascistización de la cobardía, de aquella que espera agazapada en un rincón para sorprender a la víctima.

¿Cuáles son las palabras que más se repiten durante el ataque? Senderista, comunista, rojo y terruco. Una letanía de improperios que en el fondo esconden la cólera por la condena contra Alberto Fujimori y la puesta en evidencia de los delitos perpetrados por él y su conjunto de cómplices que lo acompañaron durante los años de gobierno.

Avelino Guillén ha presentado su denuncia formal ante la Policía y ahora cabe esperar que se establezca quién fue el agresor, para quién trabaja ese agresor y qué organización política debe responder por estos ataques selectivos contra personas que no comulgan con el fujimorismo. Es una investigación que se debió hacer hace tiempo, cuando se comenzaron a conocer estos acosos en plena campaña electoral.

El fiscal no es actualmente el único afectado por estos cobardes ataques. Autoridades, periodistas y políticos son elegidos para hacerles seguimiento y atacarlos cuando están más vulnerables. Hay organizaciones que responden al fujimorismo que realizan impunemente estos ataques fascistoides y de extrema intolerancia. Son conocidos, sus rostros están en todas las imágenes que difunden los medios, están identificados y plenamente establecidas sus actividades delictivas.

Pese a ello, la Policía, por boca del jefe de la Dircote, señala que no hay ninguna investigación contra ellos, porque su definición de terrorismo solo alcanza a Sendero Luminoso y el MRTA. La democracia no solo es el ejercicio de votar cada cierto tiempo. Es también la garantía del triunfo de la civilización frente a cualquier clase de terrorismo, venga de donde venga. Es el momento de ponerle coto al discurso de odio de malos perdedores, antes que la violencia de los radicales siga escalando.