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Malas decisiones

Designación de Julián Palacín demuestra que hay poca capacidad para elegir buenos funcionarios.

Si hay alguna constante en el Gobierno de Pedro Castillo, es su poca capacidad para designar buenos funcionarios públicos. La mayoría de las veces se trata de personas sin los perfiles profesionales requeridos, con conflicto de intereses o con denuncias o acusaciones fiscales o judiciales, a las que las une el hecho de pertenecer al partido político del Gobierno o ser del círculo de confianza de sus directivos. Hay algunas honrosas excepciones como las de los titulares del MEF, Interior, Justicia y Salud, entre otros.

En el caso de Julián Palacín Gutiérrez, nombrado ayer presidente del Indecopi, se ha optado por la improvisación para desempeñar un cargo que es clave para la marcha del Estado y los derechos de los consumidores. La resolución suprema 100-2021-PCM para su designación lleva las firmas del presidente Pedro Castillo y del primer ministro Guido Bellido.

Sin experiencia y con pocos pergaminos, el también designado nuevo miembro del Consejo Directivo del Indecopi, en representación de la PCM, ha sido candidato por Perú Libre y, entre sus tuits, ha escrito uno en el que señala que está colaborando con el fondo de defensa de Vladimir Cerrón. Obviamente su cuenta de Twitter fue cerrada apenas fue conocida la designación.

¿Qué tareas desempeña el Indecopi para las que se requiere un perfil eminentemente técnico? Aprueba fusiones empresariales, determina en procesos de insolvencia, sanciona a empresas por violación de competencia o por incumplir derechos de consumidores. También dispone eliminación de barreras burocráticas, dicta normas de propiedad intelectual, antidumping y otras normas técnicas. Es oportuno señalar que, hasta hoy, la entidad no ha cumplido cabalmente con su tarea de garantizar mercados bien regulados y competitivos.

La reacción tardía en el Congreso fue generar una iniciativa de Adriana Tudela (Avanza País), que haga del Indecopi un ente constitucionalmente autónomo, para que la designación de altos funcionarios no dependa del gobierno de turno. Una moción reiterativa, porque ya la excongresista Zenaida Solís (Partido Morado) había presentado en enero pasado una propuesta similar. Habrá que esperar que las designaciones tampoco dependan del Congreso, porque las repartijas de los cargos públicos han sido una constante que debe ser desterrada.

La meritocracia y la consolidación de una estructura estatal eficiente y profesional forman parte de las reformas urgentes que demanda el sector público. Continuar con la política del amiguismo y la argolla poco hace por el desarrollo futuro del país.