Lucia Solis

Lucia Solis

Casa de Brujas
Periodista feminista, activista y editora de género en Grupo La República. Licenciada en Comunicación y Periodismo por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y máster en Estudios de Género por la Universidad Complutense de Madrid (en curso). @lamenstruante lucia.solis@glr.pe

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Espectáculo y misoginia II

“Un periodismo feminista cubre los hechos teniendo en cuenta lo que implica ser mujer en un país machista”.

Intrusos es un programa de farándula argentino con más de 20 años al aire. En él se ha sexualizado a las mujeres y legitimado los roles y estereotipos de género más básicos. Pero en 2018 algo cambió. A raíz del debate público generado por la discusión de la ley de aborto en ese país, el espacio decidió invitar como panelistas a actrices, politólogas y comunicadoras feministas para explicar qué implica abortar, qué es el feminismo y si es verdad (increíble que haya que decirlo a esta altura) que las feministas odiamos a los hombres.

Los otros panelistas replicaban, expresaban sus puntos de vista y las especialistas derribaban uno a uno los mitos construidos, muchas veces desde esos mismos espacios, alrededor de los feminismos y las luchas de las mujeres. Fue inédito. Intrusos se volvió tendencia, recibió mensajes de agradecimiento en redes sociales y logró que las problemáticas de género llegaran a miles de hogares; aunque después todo siguiera igual.

Nada de eso ocurre en el Perú, donde en la televisión y prensa de espectáculos no hay debate, reflexión o reconocimiento de la misoginia que por décadas han perpetuado el lucro con la representación irresponsable que se hace de las mujeres. La fórmula sigue siendo la misma: los comunicadores de la farándula ponen en la mira, cada cierto tiempo, a una mujer de la cual se sirven para explotar hasta el hartazgo detalles de su vida con base en algún suceso que las involucre. Le pasó hace poco a Magaly Solier.

La actriz, que viene denunciando violencia de género por parte de su expareja desde hace varios años, enfrenta ahora un proceso legal por la custodia de sus hijos y un cruel señalamiento por una supuesta adicción, hechos que han sido desmenuzados hasta el morbo por las figuras dominantes de la prensa de espectáculos. La respuesta de un periodismo feminista, responsable, es cubrir el hecho teniendo en cuenta lo que implica ser mujer en un país donde al ataque machista y a la misoginia se les llama “entretenimiento”.