Sonaly Tuesta

Sonaly Tuesta

La costumbre
Comunicadora Social. Creadora del programa de televisión Costumbres. Personalidad Meritoria de la Cultura desde el 2015. En Twitter: @sonalytuesta.

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Atrapadas en la sala

“Así que es mejor despercudir otros recuerdos. Lanzarse a escudriñar lo que ha ido dejando el tiempo. Generoso, aún hay emoción desperdigada en esta sala”.

Eres tú, Santy querido, el administrador eterno de las piezas artísticas refugiadas en casa. Cuando vuelvo de viaje te encargas de rescatar al nuevo integrante de la familia. Lo descubres fornido y musculoso, lo despercudes y precisas:

-Si el gran jefe no chista los dedos, entonces nadie puede moverse.

El gruñido de aquel narizón contrasta con la sonrisa de aquella mujer que ha prendido la vela y anda persiguiendo al bailarín. Escena que ha puesto en apuros a San Cristóbal, quien no puede más con su exagerada corpulencia y quiere abrirse paso en la pared izquierda donde está San Pedro junto a la cocinera moche y su sopa teóloga.

Casi como una versión casera de Toy Story, el reorden y la limpieza han dejado sueltos a personajes diversos. Si levantamos la alfombra, se notará el tejido juicioso, el color y el dibujo que hablan: “líneas escurridizas que se abren y cierran, convertidas en cochas y ríos buscando quizá a la madre ayahuasca en noches de luna”.

Siguiendo el sonido del tronador, allí, junto a la mesa de centro, está un diablo de traje brilloso y pañuelo blanco, de máscara de alambre y yeso, con sus cuernitos moldeados en arcilla. Sonríe y sus pies han quedado exactos para empezar a bailar. No lo hará hoy porque solo sucede la tercera semana de mayo cuando la trilla del trigo anuncia que San Isidro Labrador está de fiesta.

En el esquinero, justo donde comienza el televisor, hemos ubicado al danzante de tijeras junto al huacón y a ese inca, de mascaipacha y más de diez polleras que parece retarlos. Se nos ha clavado en los ojos y automáticamente recuperamos detalles: en la plaza (llena de gente) baila junto a otros incas; danza rodeado de pallas; viene de las alturas jalado por la Virgen de la Altagracia, patrona querida de Huamachuco.

Así que es mejor despercudir otros recuerdos. Lanzarse a escudriñar lo que ha ido dejando el tiempo. Generoso, aún hay emoción desperdigada en esta sala.