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Pedro Huilca Tecse

“Hoy que se desata una campaña mezquina contra su hija y su familia debemos recuperar su memoria. Nos toca acompañarlas en su lucha por la verdad y la justicia”.

Descubrí la dimensión nacional de la figura de Pedro Huilca en mayo del 2016, en Fajardo, Ayacucho. Comprendí que no era solo un dirigente sindical de Construcción Civil de Lima, o quizá conocido en las principales ciudades donde funcionaba el sindicato. Fui testigo de un sentido homenaje en una comunidad campesina, casi 25 años después de su muerte.

Viajábamos Tania Pariona, quien nos llevaba rumbo a su pueblo, Indira Huilca y yo. Tania organizó el recorrido de manera que fuimos parando en varias comunidades. En una de ellas, luego de la asamblea en la que expresaron su preocupación por la situación del país y las necesidades de sus comunidades, un comunero pidió la palabra. Era un hombre con el rostro y las manos marcadas por el tiempo y por el trabajo.Necesitaba hablar. Se notaba que estaba emocionado. Quería que le dijéramos si era verdad que en el grupo estaba la hija de Huilca.

Contó cómo lo conoció, lo que significó para él y los suyos. El dolor que le causó su muerte. “Nos arrancaron a un hijo del pueblo”. Lo recuerdo claramente.

Lo mataron cruentamente, a balazos, en la puerta de su casa. Se dijo que fue Sendero Luminoso. Pero en este caso se encontraron pruebas y patrones que mostraban que esta era una operación con características de un escuadrón de la muerte como el grupo Colina. La Comisedh, una de las organizaciones fundadoras de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, asumió la representación legal y presentó el caso ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Los argumentos presentados dieron paso a un proceso formal contra el Estado peruano que se allanó y se comprometió a iniciar una investigación fiscal para determinar responsabilidades. La Fiscalía ha valorado las pruebas y ha presentado una acusación formal contra el grupo Colina y Montesinos.

Pedro Huilca era un dirigente social y político de los que hacen mucha falta hoy. Con gran capacidad de convocatoria y organización. Motor de la consolidación de la federación sindical más importante del país: Construcción Civil. Presidente de la Central General de Trabajadores del Perú. Su liderazgo, firme y comprometido con la justicia social, se caracterizó por el diálogo y la concertación. Fue un promotor inteligente de negociaciones con el empresariado en busca de construir un aagenda nacional, que ponga en el centro a la clase trabajadora y genere condiciones adecuadas para el fortalecimiento de empresas peruanas.

En 1992, cuando había un silencio cómplice ante el golpe de Fujimori y la implementación de medidas neoliberales que arrasaron con derechos laborales, Pedro Huilca fue una voz incómoda. Sabiendo los riesgos de enfrentar a una dictadura, no se calló. Su voz aún nos inspira.

Hoy que se desata una campaña mezquina contra su hija y su familia, debemos recuperar su memoria. Nos toca acompañarlas en su lucha por la verdad y la justicia.