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Símbolos del presidente

“Estoy seguro de que Pedro Castillo conoce de la importancia de todo lo simbólico de la misma manera que sabe que eso solo no es suficiente, se completan con una coherencia en la práctica...”.

Michel Azcueta (*)

El presidente Castillo viene dejando actos y actitudes llenas de símbolos que obviamente no pasan desapercibidos.

El primero de ellos, el sombrero cajamarquino chotano que le ha diferenciado de los demás candidatos a lo largo de la campaña, y que, parece, Pedro Castillo lo va a mantener, quitándoselo solamente al entonar el himno nacional, saludar al Pabellón y a alguna juramentación, pero no para saludar a las autoridades políticas, ni a los generales.

Otro símbolo es su residencia en Lima, en Breña, un distrito habitado por ciudadanos de la clase media, empleados, comerciantes y profesionales de mando medio; es decir, no es una zona de los ricos de Lima ni donde hay grandes centros comerciales ni tampoco es un distrito popular gigantesco como San Juan de Lurigancho o Villa El Salvador, es, quizás, lo más apropiado para un profesor.

El tercer símbolo, el más político, que ha elegido Pedro Castillo en su primer acto público como presidente: visitar la Pampa de la Quinua, territorio donde, con la histórica batalla de Ayacucho, se selló la independencia nacional tres años después de su proclamación en Lima. Es reconocida por todos los demás países de América como el fin del colonialismo español, por lo que este símbolo nos anima a creer que el nuevo Gobierno fortalecerá los lazos de amistad con todos los países latinoamericanos como una de sus prioridades.

El cuarto es dejar de utilizar Palacio de Gobierno en la Plaza de Armas como sede de las actividades oficiales, diarias, ordinarias y extraordinarias del presidente de la República. Quizás significa dejar atrás los modelos de poder coloniales, republicanos y criollos, modernizando la acción y el estilo presidencial entrados ya en el tercer centenario de la independencia.

Estoy seguro de que Pedro Castillo conoce de la importancia de todo lo simbólico de la misma manera que sabe que eso solo no es suficiente, se completan con una coherencia en la práctica, con una continuidad entre lo que se piensa y lo que se hace. Y eso es lo que esperamos millones de peruanos. Palabra de maestro.

(*) Profesor, exalcalde de Villa El Salvador.