Mirko Lauer

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Observador
Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco twitter. Cero Facebook. Poemario más reciente, Sologuren (3ª edición Huerga & Fierro, Madrid). Próximo poemario, Las arqueólogas, en setiembre.

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¿Bolívar o San Martín?

“En los últimos dos decenios la imagen de Bolívar se ha vuelto cuestionable para parte de los peruanos. No ha sido por ella misma, sino por la asociación con las dictaduras de Hugo Chávez y Nicolás Maduro”.

En principio no habría por qué preferir un libertador a otro. Ambos son apreciados, pero en el Perú tiende a haber más simpatía por José de San Martín que por Simón Bolívar. Entre algunos historiadores especializados hay una polémica que todavía no se resuelve, y también hay algunos que la consideran gratuita.

Los nombres de ambos figuran en calles importantes de todo el país. Pero quizás algo dicen los gestos de la capital. Al argentino le ha tocado una mejor plaza (inaugurada en el Centenario), y en el uso público la del venezolano todavía comparte el nombre Plaza Bolívar con el de Plaza de la Inquisición.

San Martín lideró al primer ejército libertador, y pronunció los discursos que formalmente nos declararon libres del yugo español. Por ello su saga ocupa un lugar central en la Independencia. Las batallas que lideró Bolívar siempre han sido vistas como un exitoso trámite militar en lugares remotos, sin mucho impacto visual en el imaginario nacional.

Con el paso de los años la imagen de San Martín tuvo el beneficio adicional de simbolizar nuestra alianza militar con Argentina frente a Chile. Lo cual pesó mucho en los decenios que siguieron a la Guerra del Pacífico. Entonces San Martín se volvió un nombre universalmente apreciado, algo que nunca ocurrió con Bolívar, a pesar de sus méritos.

En los últimos dos decenios la imagen de Bolívar se ha vuelto cuestionable para parte de los peruanos. No ha sido por ella misma, sino por la asociación con las dictaduras de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Así, la palabra bolivariano que viene de Caracas ha pasado a tener un significado polémico, y en muchos aspectos incomprensible.

Irónicamente, Carlos Marx detestó a Bolívar, a quien consideró un militar inepto, más europeísta que latinoamericanista, y al cual llamó “el Napoleón de las retiradas”. A esto añade que Bolívar, “como la mayoría de sus compatriotas, era incapaz de todo esfuerzo de largo aliento y su dictadura degeneró pronto en una anarquía militar”.

Sin embargo San Martín también tuvo fuertes lazos mentales con Europa, que Marx no pudo ver. No era fácil a comienzos del siglo XIX evitar un pensamiento a la sombra de lo que hoy llamamos la colonialidad del poder. El servicio que ambos libertadores nos prestaron fue más que suficiente para su tiempo.