Raúl Tola

Raúl Tola

El diario negro

Más columnas

Raúl Tola

Honor a los noteros18 Set 2021 | 8:09 h

Raúl Tola

Los terrucos y el terruqueo11 Set 2021 | 6:18 h

Raúl Tola

La palabra del mudo04 Set 2021 | 5:30 h

Raúl Tola

El discurso28 Ago 2021 | 4:46 h

El impasible

“Ahora mismo, el Perú necesita saber si la vacunación continuará a buen ritmo o, como parecen indicar las desafortunadas declaraciones de Hernando Cevallos...”.

Pedro Castillo mantiene su silencio. Sea por templanza, incapacidad o indecisión, el presidente electo viene dejando pasar los días sin emitir ni una sola de las señales que podrían contribuir a despejar algunas de las mayores incertidumbres ocasionadas por su candidatura. Hasta ahora, su perfil bajo se explicaba por las controversias que sucedieron a la segunda vuelta, pero, desde la proclamación del Jurado Nacional de Elecciones, las excusas para dejar de asumir el protagonismo que le corresponde se terminaron.

Como ahora se sabe, buena parte del problema tiene que ver con el desordenado círculo de Castillo, donde se superponen sus familiares, antiguos amigos, empresarios de su región, Vladimir Cerrón y Perú Libre, Verónika Mendoza y Nuevo Perú, más apariciones de última hora como Julián Palacín o Daniel Salaverry.

Pero ni siquiera esta tupida telaraña de afinidades y conveniencias justifica la lentitud de Castillo para pronunciarse sobre algunos de los temas de mayor urgencia en un país acosado por tres crisis, cada cual más profunda: la sanitaria, la económica y la política. ¿Por qué la parsimonia? ¿Tendremos que esperar a un congreso nacional de Perú Libre —como el que ocurrirá hoy sábado— cada vez que el presidente enfrente una decisión trascendental?

Pedro Castillo debe comprender que un gobierno asambleísta es inviable, asumir sus responsabilidades y considerar que el ejercicio de su cargo exige la toma de decisiones complejas y oportunas. El abanico de urgencias es amplio y cada día perdido, dramático.

Ahora mismo, el Perú necesita saber si la vacunación continuará a buen ritmo o, como parecen indicar las desafortunadas declaraciones de Hernando Cevallos, el gobierno entrante llega para cuestionar todo el proceso, lo que podría frenarlo. Si se buscará reactivar la economía aplicando recetas sensatas o se apostará por el modelo estatista e intervencionista que tantas veces ha fracasado. Si seguiremos viviendo en la más descorazonadora inestabilidad política o el Ejecutivo será capaz de aplacar los ánimos, tender puentes y construir gobernabilidad.

Además del mensaje a la nación del 28 de julio, Castillo tiene una manera de decírselo al país: mediante el nombramiento de un presidente del Consejo de Ministros confiable y solvente (no parece ser el caso de Róger Nájar); de un ministro de Salud que reciba y profundice la gran campaña de vacunación emprendida por Francisco Sagasti y Óscar Ugarte, y de un ministro de Economía y un presidente del Banco Central de Reserva que reconstruyan la confianza de los distintos agentes económicos. Esas decisiones son impostergables, servirán para definir el tono de la presidencia de Pedro Castillo y permitirán preludiar los cinco años venideros.