Pedro Salinas

Pedro Salinas

El ojo de mordor
Periodista y escritor. Ha conducido y dirigido diversos programas de radio y tv. Es autor de una decena de libros, entre los que destaca Mitad monjes, mitad soldados (Planeta, 2015), en coautoría con Paola Ugaz. Columna semanal en La República, y una videocolumna diaria en el portal La Mula. En Twitter se hace llamar @chapatucombi.

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La jaula invisible

“No tengo el coraje suficiente para tirarme por un acantilado, pero no me opongo a que una roca del tamaño de una casa me caiga encima y me pulverice...”.

Martín López de Romaña, exsodálite y uno de los cinco denunciantes contra Luis Fernando Figari, fundador del Sodalitium, acaba de publicar un libro autobiográfico que no deja indemne al lector. Se trata de un buceo tras sus propios pasos al interior de la organización sectaria, cuyos escándalos sexuales han remecido a la iglesia católica en el Perú.

Escrito con un estilo ágil, hay en su confesión una estremecedora historia que empieza cuando tenía apenas catorce años, en la que desentraña el perfil megalómano y psicopático de Figari. La jaula invisible es también el relato de un fanático, de alguien que, a pesar de las alarmas que suenan en su subconsciente, se siente retenido y atrapado, como consecuencia de años de manipulación y técnicas de engaño.

“No tengo el coraje suficiente para tirarme por un acantilado, pero no me opongo a que una roca del tamaño de una casa me caiga encima y me pulverice”, le dice Martín a uno de sus últimos superiores, luego de haber vivido durante estaciones prolongadas y dilatadas en comunidades sodálites.

Dentro de estas, le tocó vivir una década bajo la férula del propio Figari, un tirano por los cuatro costados. “La fidelidad era un asunto muy pero muy grueso para Luis Fernando. Sin miedo a equivocarme diría que la fidelidad hacia su persona estaba al mismo nivel, o quizás en uno más elevado, que la que los sodálites debíamos profesar hacia Dios (...) En el concierto de los dichos y hechos del fundador del Sodalicio se puede leer con claridad que Dios era para él una abstracción a la cual se accedía a través de su persona”, escribe.

El testimonio de Martín es un documento imprescindible para comprender la naturaleza de este tipo de organizaciones que predican doctrinas intolerantes, enfermizas y tóxicas, que le lavan el cerebro a sus adeptos con métodos que asfixian la individualidad. Los horrores totalitarios son descritos como si fuesen hechos cotidianos, y hasta “normales”, dentro de esas casas en las que imperaba una cultura del abuso en forma de sistema.

La humillación y los tormentos psicológicos y físicos acompañan la vida sodálite como el pan de cada día. El miedo y la culpa se graban a sangre y fuego. La crueldad encuentra falsos pretextos en convenientes citas bíblicas. Convicciones graníticas basadas en un pensamiento único van aniquilando, de a pocos, la libertad de los adictos a los líderes sectarios.

El secuestro mental existe, y puede producir daños permanentes, es lo que se infiere de este ineludible texto, hecho a pulso y coraje, a lo largo de siete largos años, por su autor, cuya resiliencia debería ser modélica para aquellos que siguen ahí y desean salir, pero no pueden porque siguen prisioneros.