Rosa Palacios

Rosa María Palacios

Contracandela
Lima, 1963. Abogada por la PUCP y Máster en Jurisprudencia Comparada por la Universidad de Texas en Austin. Su área de especialización es el periodismo político y divulgación jurídica con más de veinte años de experiencia en televisión, radio y prensa escrita. Es docente de la PUCP en la facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación.

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El Ejecutivo se despide

“Dejar a todos los peruanos inscritos en el SIS, incluidos los 350,000 que no tenían DNI y hoy lo tienen, es un logró extraordinario”.

Una maldición persigue a los expresidentes del Perú. El proceso penal y la condena los aguardan. El dictador Morales Bermúdez está condenado por una corte italiana; Fujimori está preso y condenado a 25 años; García se suicidó cuando iban a detenerlo; Toledo aguarda su extradición al Perú; Ollanta Humala está acusado, esperando juicio oral; Kuczynski continúa más de tres años en arresto domiciliario sin ser acusado; Vizcarra continúa investigado a la par que Merino, el brevísimo. Desde 1974 a la fecha solo se salvan Belaunde y Paniagua. De un periodo de 47 años, solo se excluyen 5 años y 7 meses.

¿Cuál será el destino de Francisco Sagasti? Esperemos que rompa la maldición, porque ha tenido que defenderse cada semana de un grupo de congresistas y aliados externos que han pervertido todo el sentido de la política como búsqueda del bien común. Su presidencia emana de una solución política y temporal a un golpe de Estado. Sus enemigos no tuvieron más remedio que nombrarlo porque la población en las calles no iba a aceptar que ninguno de los 105 que participaron en la conspiración vacadora de “primero juntamos los votos, luego buscamos la excusa” se hiciesen del poder.

Sagasti, siguiendo los mandatos de un planeamiento estratégico bien hecho, volcó su presidencia a un solo objetivo estratégico: salvar vidas. Todo lo demás se alineó a esa causa. Lo urgente y lo importante convergieron en la búsqueda y compra de millones de vacunas, camas de hospitalización, oxigeno. El mayor esfuerzo logístico está puesto en la distribución y ejecución del plan de vacunación. ¿Somos el mejor país vacunando? No. Empezamos muy tarde y con un sistema sanitario en el piso. Pero se ha adquirido velocidad en pocas semanas. El Ejecutivo prometió vacunar con dos dosis a 4,500,000 de peruanos y va a cumplir con creces para el 28 julio. Toda la población mayor de 60 años, toda la primera línea y todos los vulnerables han tenido la oportunidad de vacunarse.

Una tercera ola llegará, inexorablemente, por la experiencia de otros países. Lamentablemente una propaganda de muerte está alejando a miles de la posibilidad de salvar sus vidas por negarse a recibir la vacuna que ya tienen disponible. ¿Quién responderá por esas muertes? Los negacionistas desaparecen cuando las responsabilidades son penales. A pesar de ello, podremos ver, con nuestros ojos, sí se logró el efecto deseado y millones se salvaron.

Dejar a todos los peruanos inscritos en el SIS, incluidos los 350,000 que no tenían DNI, y hoy lo tienen, es un logró extraordinario. Dejar 70 millones de vacunas, más aún. Pocos lo agradecerán, porque la mezquindad es moneda corriente en el Perú, pero “nunca tan pocos hicieron tanto por tantos”. Sin embargo, si uno lee la prensa adicta a Keiko Fujimori encontrará toda clase de insultos contra Sagasti. Asesino, ladrón, comunista, caviar son los más comunes. Parece increíble, pero no son los peores.

Sagasti prometió unas elecciones libres, justas y transparentes en donde la absoluta neutralidad del Ejecutivo fuera la norma. Sacrificó a su partido y a su propio candidato. Nadie puede decir que en algo se favoreciera la candidatura de Guzmán. El no auparse al cuento del fraude le ha costado otra andanada de agravios. Pese a ellos, pese a todas las mentiras difundidas por los seguidores de Fujimori y personas aterrorizadas con la presidencia de Castillo, las elecciones han sido limpias. Hasta hoy, no ha aparecido ni un solo suplantado. Ni una sola persona, en 86,000 mesas que diga “me falsificaron mi firma, yo no llené esa acta”. Ni uno.

La economía se recupera vigorosamente ha dicho un optimista ministro de Economía. Pese a todo –caída de la bolsa y subida del dólar–, es posible constatar que programas como Reactiva salvaron miles de empleos al salvar miles de empresas. ¿Podrá Castillo continuar una ruta que ya está trazada? ¿Aprovechará el crecimiento de un mundo pospandemia? Ya no estará en el poder el pequeño equipo que formó Sagasti a la carrera. Ellos entregan todo el 28 de julio. Por ahora, misión cumplida.

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