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Perú: Un desorden de desinformación

Este año, los peruanos y peruanas fuimos testigos de una campaña deshonesta en el campo de algunos medios de comunicación.

Candela Rodríguez-Lamas (*)

La información es sumamente importante ya que nos permite ejercer plenamente nuestra ciudadanía, por ejemplo, a través de la toma de decisiones previamente informados o formarnos una opinión sobre los asuntos de interés público. No obstante, el reciente proceso electoral peruano reveló algo que creíamos lejano: la manipulación deliberada de información tanto en medios de comunicación como en redes sociales.

Existen diversas formas de presentar información y noticias falsas pues no todas responden a una manipulación deliberada o intencionada. En el texto “Information Disorder: Definitions” [1] los especialistas en noticias falsas y desinformación, Claire Wardle y Hossein Derakshhan, explican que la desinformación tiene siete subcategorías:

La sátira o parodia (satire o parody), es un contenido que puede ser inofensivo, no causa real daño pero puede engañar a ciertos lectores que no prestan atención y creen que el contenido es real. Pueden ser portales satíricos como por ejemplo “The Onion” en Estados Unidos o “El panfleto” y “Última Noticia” en Perú.

El contenido engañoso (misleading content), se encuentra ligado al uso de información engañosa que permite enmarcar sucesos o personas. Por ejemplo, la discriminación de información importante para redactar una noticia con el fin de resaltar otros aspectos de un suceso.

El contenido impostor (imposter content), se presenta cuando ciertas plataformas se hacen pasar por fuente genuinas que ya existen, cuentan con respaldo y buena reputación. Esto puede ser utilizando un nombre similar a la fuente a imitar o clonando su identidad.

Contenido fabricado (fabricated content), este tipo de contenido es completamente falso. Se crea con el fin de engañar o causar algún tipo de daño.

Conexión falsa (false connection), esta es una práctica muy frecuente tanto en los medios que cuentan con buena reputación como en el resto de plataformas que no. Se da cuando los titulares, descripciones e imágenes no soportan o están ligadas al cuerpo o resto del contenido presentado en la noticia.

Contexto falso (false context), es aquella información real pero es compartida con una contextualización falsa. Por ejemplo, esto sucede cuando ciertas frases son sacadas del contexto original en el que se habían dicho.

Contenido manipulado (manipulated content), es contenido real pero que ha sido manipulado con la intención de manipular o engañar a la audiencia.

Es relevante conocer estas clasificaciones pues nos permite identificar ante qué tipo de desinformación nos encontramos. Sin embargo, el siguiente paso es preguntarnos la razón por la cual se produce y disemina la información falsa. Claire Wardle, en una columna para su organización First Draft [2], propone que además existen ocho razones predominantes para generar desinformación o compartirla:

Mal periodismo: Ligada a una pobre práctica periodística y/o por falta de formación.

Para realizar una parodia: Normalmente tiene el objetivo de entretener, ser comedia. Sin embargo, puede disfrazar otro contenido como el fabricado o el impostor mencionados anteriormente.

Con objetivo de provocar: De forma directa y causando mucho ruido tiene el objetivo de provocar y molestar a distintos actores sean políticos o no. Muchas veces esperancen medias verdades o las manipulan para cumplir su objetivo.

Por pasión: Esto se da cuando un individuo (sea periodista o no) por pasión saca de contexto cierta información y asume el resultado de ello como verdad.

Por partidismo: La razón para generar y compartir información falsa está ligada a una visión y adhesión a una causa, normalmente política.

Por lucro: Tiene como objetivo desinformar para recibir algún beneficio económico.

Por Influencia política o poder: A diferencia del partidismo es la desinformación creada desde el poder. No desde aquellos que apoyan una causa, sino que viene desde arriba.

Por propaganda: Para publicitar o promover alguna causa, sea política o no.

Entonces, cuando nos encontramos frente a una noticia y titulares que curiosamente apoyan a un candidato a cualquier cargo público, que sin muchas fuentes busca convencer o que se presenta sesgado, hay que dudar, especialmente de la intencionalidad. No se trata de vivir de forma paranoica sino entrenarnos para reconocer y discriminar aquella información que busca posicionarse como verdadera cuando no lo es.

Este año, los peruanos y peruanas fuimos testigos de una campaña deshonesta en el campo de algunos medios de comunicación. Mientras que los audios, vídeos y fotos falsas se repartían por Internet, los medios de comunicación tradicionales, también se convirtieron en cómplices desinformando a la población, pues como ya se mencionó, se puede desinformar haciendo conexiones falsas, manipulando el contenido o hasta haciendo una parodia intencionada. Quizás es momento de promover la reflexión y retomar nociones básicas de ética periodística. Es un ejercicio sano y necesario entre tanto tumulto.

(*) Miembro del grupo de investigación “Cultura, medios y poder”-Universidad Antonio Ruiz de Montoya.

Redacción La Periferia es el Centro. Escuela de Periodismo - Universidad Antonio Ruiz de Montoya.

[1] Wardle, C & Derakshan, H (2018) Information Disorder: Definitions Knight Fundation & First Draft: https://firstdraftnews.org/wp-content/uploads/2018/03/The-Disinformation-Ecosystem-20180207-v4.pdf?x86275

[2] “Fake news. It’s complicated” por Claire Wardle