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El No de la OEA

¿Qué más dijeron los asistentes durante la conferencia de prensa naranja en Washington a la que no asistió ni siquiera la enviada especial de Willax TV, Milagros Leiva?

Jo-Marie Burt (*)

La misión naranja formada por Daniel Córdova, Oscar Sumar, Nidia Vilchez y los electos congresistas Jorge Montoya y Hernando Guerra García no pudo elegir un mejor lugar para dar a conocer sus presuntas denuncias de fraude: The National Press Club, ubicado en la céntrica calle 14th Street, en pleno corazón de Washington, capital de Estados Unidos.

Jo-Marie Burt, autora de la crónica. Es profesora de ciencia política e investigadora principal de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés).

Bandejas rellenas con botellas de agua de elegantes marcas, frutas, empanadas y galletas esperaban a la prensa de habla inglesa y en español y que al final brilló por su ausencia. Solo asistió un periodista de “NewsMax”, que hasta hace poco seguía dando como ganador a Donald Trump en las elecciones presidenciales de 2020 y que tuvo que rectificarse y pedir perdón luego de que la compañía que produce las máquinas electorales y las que acusaban como prueba del inexistente fraude demandó legalmente al canal por difamación.

También estuvo presente una reportera de América Televisión y paremos de contar. El resto de asistentes, cinco o seis, fueron investigadores y la congresista electa de peruanos en el exterior de “Renovación Popular”, Yeni Pajuelo León.

Antes y después del momento en que la activista francesca Emmanuele les gritara ‘golpistas’ y les increpara por su postura, tomó la palabra, el decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Científica del Sur, Oscar Sumar. Señaló que el proceso electoral estaba plagado de fraude, sin presentar evidencia alguna, y afirmó que el presidente del JNE, Jorge Salas Arenas, no era confiable pues había sido miembro de un partido comunista:

“Es ese el presidente que hoy decide la legalidad o no de las elecciones peruanas, no es cualquier persona. Quisiera que se pusieran al revés: ¿Qué pasaría si hoy día, un fujimorista recalcitrante y un defensor del grupo Colina fuese el presidente del JNE – estarían tranquilos diciendo que se respete la voluntad de la población o estarían alegando que las instituciones en Perú están completamente parcializadas hacia un lado?”, dijo Sumar, al tiempo que agregó, “quisiera por un momento que volteen los zapatos”.

“Estas alegaciones de fraude no llegan a una autoridad que sea imparcial sino sobre quien ya pesa una gran sospecha. Lamentablemente la manera de actuar de esta autoridad no ha calmado nuestras sospechas de fraude sino que ha hecho exactamente lo contrario”, explicó Sumar.

En primer lugar, los miembros de la delegación alegaron que hubo fraude en las mesa y que nos iban a entregar las pruebas al final de la conferencia, algo que no hicieron nunca.

Señalaron además que es de imperiosa necesidad contar con el padrón electoral para realizar pruebas grafotécnicas, de que hubo familiares que integraron la misma mesa y que hay un 65 por ciento de peruanos que creen que hubo fraude. No dijeron que este viene de una encuesta de Datum, que ha sido desacreditada tras la salida de la encuesta del IEP e IPSOS.

Razones de la visita a Washington

El motivo del viaje de la misión era pedir una auditoría internacional y exhortar a la OEA para que ésta la realice, pero Nano Guerra García tuvo que reconocer durante la conferencia de prensa que Luis Almagro no los recibió porque hay una Misión Electoral de la OEA trabajando en Lima. Solo fueron recibidos por Gerardo de Icaza, sub jefe de la misión electoral.

Llamó la atención de que a la vez que estaban solicitando la auditoria internacional de la OEA, Nidia Vilchez descalificó a los integrantes de la misión electoral de la OEA diciendo que habían llegado “para hacer turismo” y que ‘se habían ido de fiesta’ en Lima con algunos integrantes del JNE.

“Vamos a respetar lo que salga del Jurado Nacional de Elecciones si o si, pero aún no se ha proclamado a nadie”, dijo Jorge Montoya, al tiempo que “denunció” que hubo fraude contra su partido “Renovación Popular” en primera vuelta y que por ello, Rafael López Aliaga no pasó a la segunda vuelta.

“En segunda vuelta se reducen a dos, ¿qué sucede con los que votaron por Castillo?; están los netamente comunistas que no llegará al 10 por ciento; los resentidos por algo en la vida y el No a Keiko que ha sembrado por años, el odio hacia Keiko, principalmente hecho y fomentado por la izquierda”, explica Montoya.

No somos golpistas. Y si el JNE proclamara a Pedro Castillo respetaremos la decisión”, indicó Montoya.

“Podríamos remontarnos a las elecciones de 1932 cuando robaron las elecciones al APRA. Desde ese entonces no recuerdo que hubo una elección con objeciones de este tipo. Hay un gran porcentaje que duda de la limpieza de las elecciones” dijo Nano Guerra García. Yo le pregunté sobre las elecciones de 2000, cuando Alberto Fujimori quiso reeligirse por un tercer periodo inconstitucional, un proceso electoral que fue calificado como “fraudulento” por los EEUU y la OEA. Guerra García evitó responder la pregunta, buscando descalificar a EEUU porque avalaron los comicios de 1998 cuando Hugo Chávez fue elegido por primera vez.

“No buscamos proclamar a Keiko Fujimori sino queremos asegurar que sea un proceso transparente y tranquilo. Si Pedro Castillo es proclamado aunque sea por un voto vamos a reconocerlo. pero hay que respetar el proceso. No vamos a patear el tablero”, refirió Nano Guerra García.

Durante la conferencia de prensa, tanto Montoya como Guerra García insistieron en su apego a la institucionalidad democrática, sin reconocer que sus ataques ad hominem al presidente del JNE han generado desconfianza en el proceso electoral. Tampoco mencionaron las cartas firmadas por Montoya y otros exaltos mandos de las FFAA llamando a que intervengan para prevenir que Pedro Castillo sea proclamado presidente; ni la participación de Montoya en manifestaciones de ex oficiales militares insistiendo en el discurso ya descalificado del fraude.

Si algo debemos aprender de la historia reciente en EEUU, con similares intentos de la parte perdedora de las elecciones a descalifcar el proceso a través de la insistencia del discurso de fraude, sin evidencias; es que estos tipos de ataques minan la confianza en las instituciones democráticas, radicalizan a un sector de la población, y pueden generar violencia con resultados lamentables.

Luego del chasco de la rueda de prensa fueron a intentar infructuosamente encontrar a alguien a través de las rendijas de la puerta de la sede de la OEA y no los recibió nadie; recibiendo así un mensaje concluyente del organismo internacional de que los reclamos de fraude en mesa sin pruebas no tienen asidero alguno y que respaldan a su misión de observadores que sigue aún en Lima.

Ahora, todo el mundo espera que las autoridades electorales terminan de revisar las últimas impugnaciones y proclamen por fin, al ganador de las elecciones del pasado 6 de junio.

(*) Profesora de ciencia política e investigadora principal de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés)