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Justa tributación

Transnacionales deberán pagar impuestos en los países donde residen sus clientes y no será menor a 15%.

Algo impensable en el mundo prepandemia ocurrió esta semana y va a afectar a las economías del planeta Tierra. Las transnacionales deberán pagar un impuesto universal, y aunque la alícuota se ha establecido en una base de 15%, hay países, incluidos EE. UU. y Francia, que proponen 21%, mientras otros países como Argentina plantean 25%. Este es un acuerdo que alcanzaron 130 países pertenecientes a la OCDE y que tuvo su primer impulso en la reunión del G7.

Este impuesto tiene otro aspecto en debate: será aplicable durante la pandemia o su efecto se mantendrá permanentemente. También hay un aspecto central que se tendrá que dilucidar y que de él dependerá si el efecto del impuesto se sienta o no en la economía nacional: el tributo se liquidará donde se generó la ganancia o en las sedes centrales. El acuerdo sobre el impuesto es un consenso entre naciones desarrolladas o emergentes. Hay problemas mundiales generados por la elusión o evasión tributaria, lavado de dinero y otras modalidades empleadas para sacarle la vuelta al pago de impuestos. Incluso, actualmente las multinacionales buscan paraísos fiscales donde exista poco o ningún control para así obtener tratos beneficiosos.

La norma que cuenta con el respaldo de 130 países vinculados a la OCDE ha perseguido modificar la doble tributación que afecta a las transnacionales y, al mismo tiempo, ordenar un sistema afectado desde los 90 con la internacionalización de la economía. Ahora, a raíz de la pandemia se han hecho evidentes las grietas en materia de desigualdad y asimetría de los mercados emergentes en relación con los mercados de países avanzados.

En definitiva, medidas de este tipo apuntan directamente a los gigantes tecnológicos como Google y Facebook que, de ser aprobada la norma, tendrán que pagar impuestos en los países donde se encuentran sus clientes y se manejará una tasa general para hacerlo. Ni mejores ni peores tratos con el país, tratos igualitarios.

El espíritu de la norma también era impensado antes de la pandemia. En una economía global donde los mercados han tenido la sartén por el mango, estos impuestos ponen en el tapete los impuestos, la desigualdad y el rol del Estado. Estos temas forman parte más del diagnóstico que de las medidas que serán adoptadas. Ahora será indispensable seguirle la pista al debate y reclamar que el trato beneficie también a los países emergentes como el nuestro.