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Otro fracaso golpista

No logran imponer censura ni reformas exprés en el Congreso y ahora van por el TC.

Los resultados de hoy en el Congreso son una señal inequívoca del fracaso del golpismo que había ensayado varios escenarios para aprovechar la desestabilización generada por Keiko Fujimori con su negativa para admitir los resultados electorales y su decisión de seguir alentando la teoría del fraude.

El golpismo parlamentario —el mismo que logró la elección de Manuel Merino— quiso probar suerte e intentó censurar a la presidenta del Congreso, Mirtha Vásquez, a menos de 30 días de la entrada de la nueva representación nacional.

Por 85 votos en contra, se abjuró esta intentona que, en un primer momento, tuvo como objetivo final al propio presidente Sagasti, pero luego centró su ataque contra la Mesa Directiva en su conjunto, sin incluir al mandatario. Para esta votación se dieron la mano algunos representantes de Acción Popular, 2 de APP, 7 parlamentarios de Podemos Perú, una congresista del fujimorismo, otro de Fuerza Popular y dos de Unión por el Perú, entre otros. Esta coalición es casi la misma que en noviembre quiso imponer su “dictablanda” a sangre y fuego.

Tampoco lograron los votos requeridos para sacar adelante una interpretación auténtica y modificación de la cuestión de confianza. Este proyecto de ley es un blindaje que han diseñado para que no se vuelva a presentar la figura que provocó el cierre del Congreso, a mitad del período, y la elección de uno nuevo. Hay una voluntad común entre APP y el fujimorismo para alterar esta disposición, la cual le otorga al Ejecutivo la llave para cerrar constitucionalmente el Congreso.

El golpismo ha sufrido derrota tras derrota, pero parece obstinado en persistir en algunas de sus acciones que o son inconstitucionales o son hechas a locas, cuando faltan pocos días para ser reemplazado con nuevos congresistas.

Es el caso de los nuevos integrantes del Tribunal Constitucional a los que quieren nombrar entre gallos y media noche, cuando no existe ni el consenso ni las garantías suficientes para que se elija a los más idóneos o a los más equidistantes del poder político representado en el Congreso. Por lo pronto, se han convocado presencialmente, el 7 y 8 de julio, para ver expresamente la terna de finalistas.

El TC, máximo intérprete de la ley de leyes, no puede ser objeto de manoseo ni de repartija. Hay que mantenerse en alerta máxima.