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La crisis aplacada

Varios factores confluyeron esta semana para revertir el golpe lento.

Una crisis que iba escalando posiciones y que permitía avizorar un desenlace malo para todos ha tenido un giro que nos coloca en escenarios menos densos y más democráticos.

El “golpe lento”, como denominaron algunos analistas a la sucesión de acciones del fujimorismo en diferentes frentes: electoral, parlamentario, movilizaciones y alianzas políticas; tenía la finalidad de revertir los resultados de las urnas. La estrategia buscaba ungir a la candidata de Fuerza Popular como la presidenta del Perú, sin contar con los votos necesarios.

El operativo electoral se concentró en el JNE, sobre la base de un magistrado ligado a los “Cuellos Blancos”, Luis Arce, quien en definitiva fue el autor de las maniobras que buscaban invalidar los votos de Castillo en la zona rural y las acciones dilatorias para impedir que se conocieran los resultados finales.

Un accionar mediático al compás logró construir una narrativa de fraude electoral, masivo, orquestado en los Andes del Perú, que echó sombras sobre el correcto accionar de los organismos electorales.

Toda esta operación interna fue respondida por los sectores democráticos y antigolpistas que continuaron con su labor esclarecedora. Hay que resaltar la neutralidad presidencial, la independencia de algunos medios y la autonomía de los organismos electorales.

Sin embargo, la rápida reacción internacional para interpretar correctamente la situación y negarle apoyo al golpismo que alentaba la versión del fraude ha sido fundamental para este giro que nos pone en la ruta institucional y de pleno respeto al voto popular. El Departamento de Estado norteamericano, la Unión Europea, Canadá y los organismos regionales, así como observadores internacionales, pusieron la cuota de racionalidad y de tranquilidad necesarias.

Hay algunos participantes de este “golpe lento” que ahora no pueden dar vuelta a la página ni negar su responsabilidad. Desde sectores de las Fuerzas Armadas en actividad y retiro hasta medios de comunicación que azuzaron el supuesto fraude, políticos que adhirieron a las posturas antidemocráticas de los fujimoristas y los movimientos violentistas que atacaron a personas indefensas en sus hogares. También algunas acciones que contribuyeron a darle sentido a la narrativa de los “rojos”, los “comunistas”, así como los hechos de sangre en el Vraem y, recientemente, los vladiaudios.

La ciudadanía necesita un esclarecimiento pleno de todo este tinglado que estuvo a un paso de ponernos en medio de la anarquía, el caos y la dictadura de la saga Fujimori.