Lucia Solis

Lucia Solis

Casa de Brujas
Periodista feminista, activista y editora de género en Grupo La República. Licenciada en Comunicación y Periodismo por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y máster en Estudios de Género por la Universidad Complutense de Madrid (en curso). @lamenstruante lucia.solis@glr.pe

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Feministas y vigilantes

“Hablan de reconciliación los que utilizaron todo su poder para sembrar odio, discriminar, terruquear...”.

¿Qué hacían los que hoy reclaman “¿dónde están las feministas?” el 13 de agosto de 2016 en la primera marcha Ni una menos, una de las más masivas que se hayan registrado en el país? ¿Qué postura tomaron cuando César Hinostroza negociaba la liberación de un violador por dinero? ¿Qué dicen de la constante amenaza al enfoque de género en el currículo escolar? ¿Qué reclamaron el día que Jesica Tejeda fue asesinada por Juan Huaripata Rosales en El Agustino después de que la policía decidiera ignorar sus gritos de auxilio y el llamado de los vecinos a unas cuadras de la comisaría?

Hablan de reconciliación, de “dejar el odio atrás” y poner el país adelante quienes niegan las esterilizaciones forzadas, quienes imponen terror a través de psicosociales más elaborados que en los años 90, quienes despotrican contra el comunismo sin saber lo que es, quienes hablan del “mundo andino”, que celebran la diversidad solo si es en trajes típicos y bailes.

Hablan de preservar la democracia aquellos que utilizaron todo su poder para difundir noticias falsas, sembrar el verdadero odio, discriminar, terruquear. Son como el agresor que golpea y después regresa pidiendo perdón, tolerancia, amor.

Hablan de libre mercado los que acuerdan precios y celebran un sistema en el que la salud es un negocio y se salva quien más puede, no quien más lo necesita.

Con los resultados que tenemos, lo único que hay por celebrar es que la candidata demostrada de la corrupción, de la impunidad, del pisoteo en cuestiones de derechos no llegó al poder. Frente a esto no solo hay que mantenerse vigilantes sino también feministas y antipatriarcales. Porque el feminismo, aunque les dé tanto o más miedo que el comunismo, con sus matices y su interseccionalidad de luchas, es lo que deriva en un verdadero y justo nuevo pacto social. Pedro Castillo se pondrá la banda ante un pueblo vigilante. Que este giro a la izquierda sea bueno, que se entienda que la verdadera revolución es para todxs y que sin inclusión no hay nada.