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Tres pies al gato

“Sorprenden, por eso, los ‘rumores’ de fraude que varios cocinan. En algunos canales de TV, como Willax, se lanzan teorías de complot dignas de película de Hollywood...”.

Somos una sociedad desconfiada y tenemos razones para serlo. Hemos tenido autoridades políticas que han metido manos y pies en instituciones que debían actuar con autonomía. Quienes bordean los cuarenta recordarán perfectamente la frase “papelito manda” del exjefe de la ONPE José Portillo en la etapa final de Fujimori, cuando en el país se cocinaba un fraude electoral.

Pero hace varios años ya que los organismos electorales, tanto la ONPE como el JNE y Reniec, tienen un desempeño profesional y autónomo. Han marcado clara distancia de las injerencias políticas y establecido políticas institucionales que marcan su pauta de acción más allá de quienes tienen la titularidad del cargo. Una de las señales más claras de la recuperación de la democracia fue la consolidación de la independencia de los organismos electorales.

EL JNE fue un actor clave en el proceso de reforma política en el último quinquenio. Se constituyeron en la fuente de información más importante para desmontar los mitos en torno a la participación política de la mujer cuando empezaba el debate de paridad y alternancia. Su equipo difundió casos históricos de participación de mujeres en la política y capacitó, de manera permanente, nuevos cuadros políticos en organizaciones nacionales.

La ONPE, cuestionada por una ramificación del caso de los “hermanitos” y del manejo político del ex Consejo Nacional de La Magistratura, logró llevar adelante un proceso electoral en el 2020 –tras la disolución del Congreso– sin cuestionamientos, pese a no tener claridad en su línea de mando. Y hoy tiene a su primer responsable seleccionado por la Junta Nacional de Justicia tras un concurso público. Siempre podemos sospechar y nunca es bueno poner las manos al fuego por nadie, pero es evidente que Piero Corvetto no está en ese cargo por un favor político. Ganó de manera transparente un concurso bastante reñido.

Sorprenden, por eso, los “rumores” de fraude que varios cocinan. En algunos canales de televisión, como Willax, se lanzan teorías de complot dignas de película de Hollywood. Pero no es solo la derecha, también sectores de la izquierda peruana lanzan acusaciones contra estos tres organismos electorales. Es un error. En medio de la ya difícil coyuntura que nos toca, en una de las elecciones más polarizadas de nuestra historia contemporánea, generar desconfianza basándose en especulaciones es cuando menos irresponsable.

No le echemos más leña al fuego. Vayamos a votar este domingo, con conciencia, sin miedo y sin buscar tres pies al gato.

El 7 de junio todas y todos seguiremos compartiendo un mismo país y deberemos reconocer los resultados, sea que nos gusten o no.