René Gastelumendi

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Los bonobos, otra vez

“Entre los bonobos la cópula, más que una función reproductiva o solo placer, como los humanos, implica unión social, distiende a los individuos, los armoniza y los deconstruye hasta el reseteo emocional”.

Con los dos ejemplares políticos que han pasado a segunda vuelta, esta campaña se ha tornado espantosa. Un poco más y los peruanos vamos a empezar a mordernos en las calles. Los enfrentamientos no cesan ni siquiera dentro de los núcleos familiares.

Hay una energía acumulada, temores atávicos que necesitan ser liberados y lo único que hacemos es atacarnos y descalificarnos para tratar de imponernos sobre el contrincante. Creemos que aquello nos libera cuando en realidad nos amargamos la vida.

Un grupo de científicos israelíes que estudia la sociedad peruana, durante episodios de estrés electoral, ha concluido que esta vez estamos experimentando un punto de quiebre idiosincrático que propiciará una existencia más distendida en pro de una identidad nacional genuinamente común para las futuras generaciones incluyendo, por supuesto, la del bicentenario.

Todo indica que nos ha llegado el momento. En ese mismo sentido, la OMS nos recomienda, luego de analizar diversos metanálisis, en plena pandemia, que los peruanos y peruanas ya debiéramos cruzar el umbral de las tensiones improductivas y que estamos listos para adoptar el comportamiento social de uno de los primates genéticamente más próximos a nuestra especie, puesto que estos generosos antropoides nos ofrecen una receta sensacional para la reconciliación colectiva: el sexo multipropósito.

Vacuna liberal que los sustrajo de enfrentamientos ancestrales. Hace miles de años que el bonobo, un simio que solía ser confundido con el chimpancé y que habita las boscosas montañas del Congo, la viene aplicando con éxito envidiable.

Tomen nota: entre los bonobos la cópula, más que una función reproductiva o solo placer, como los humanos, implica unión social, distiende a los individuos, los armoniza y los deconstruye hasta el reseteo emocional. Entonces todo fluye.

Cualquier discordia entre amigos, troles, rivales, vecinos, periodistas y entrevistados, comunistas y fachos, dueños de empresas y empleados, conservas y caviares, congreso y ejecutivo, en fin, todas las combinaciones posibles, se resuelven con un polvo público, intenso y fugaz, cuyo orgasmo sanador disuelve las perturbaciones, repara las heridas, ecualiza los impulsos y hasta imparte justicia.

La sabiduría de los bonobos no es otra que combatir las fricciones con fricciones y llevar la fiesta siempre en paz. La naturaleza se manifiesta a través de ellos, quienes hace tiempo han entendido que la existencia debiera ser una orgía perpetua y feliz.