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Reputación vs. imagen

Si la reputación es un “fondo acumulado y consolidado”, podemos preguntarnos quién tiene más fondo acumulado en esta campaña electoral, entre los candidatos presidenciales, Keiko Fujimori y Pedro Castillo.

Liz Quiroz Barco (*)

Los estrategas de las campañas electorales se juegan sus últimas cartas por estos días con el objetivo de hacer ganar a su candidato. Algo que va quedando claro a poco tiempo de la llegada a la meta, es que la reputación de los candidatos tiene un rol clave en esta campaña electoral, aunque se habla poco de la misma.

La reputación de los candidatos presidenciales y cómo influye en la campaña electoral prácticamente es algo que ha sido dejada de lado. Más escuchamos hablar de la imagen de los candidatos. Pero existe una importante diferencia entre lo que es la reputación y la imagen. La primera es la comprobación de las acciones, comportamientos y compromisos. Es decir, es la verificación de eso que dijiste que ibas a hacer y lo cumpliste o no. Mientras que la imagen es una percepción, es algo coyuntural, superficial.

El catedrático español Justo Villafañe, en su libro “La Buena Reputación”, señala otras diferencias entre reputación e imagen. Nos dice que la reputación es un fondo acumulado y consolidado, difícil de cambiar y se demuestra mediante la respuesta. Mientras que la imagen es una figura creada, cambiante y con efectos efímeros.

Entonces, cabe preguntarse: ¿Cuál es la reputación construida y comprobada de ambos candidatos? Además, a estas alturas ya no solo cuenta la reputación del candidato, se suma la reputación de quienes han sido presentados como parte de sus equipos técnicos. ¿Escogieron bien? ¿Cuál es la reputación de quienes rodean a los candidatos? Hoy en tiempos de internet y de redes sociales, es fácil encontrar la historia de un personaje público, sus compromisos y comportamientos, qué prometió y qué cumplió. Pero además está la memoria de cada elector.

Si seguimos analizando la reputación de ambos candidatos, ¿quién prometió y no cumplió en estos años? ¿Cuál fue y cuál es su comportamiento hoy? Los estrategas de campaña deben hacer una revisión de todas esas promesas hechas por sus candidatos antes de entrar a esta contienda electoral y elaborar un fact checking. Ahora sumen sus comportamientos, especialmente los públicos. Ese acumulado es lo que nos permite hablar de una buena o mala reputación, esa que no puedes cambiar sólo en tiempos de campaña. O, más bien dicho, esa que quieres cambiar o maquillar en tiempos electorales.

Si la reputación es un “fondo acumulado y consolidado”, podemos preguntarnos quién tiene más fondo acumulado en esta campaña electoral.

En el caso de la candidata de Fuerza Popular, tiene muchos años expuesta públicamente como política en el ámbito nacional e internacional, por lo tanto, tiene más fondo acumulado y consolidado, al igual que la mayoría de los miembros de su equipo técnico. En el caso del candidato de Perú Libre, su exposición pública ha estado más vinculada a su rol como rondero y dirigente sindical en el ámbito regional y nacional. De él nos estamos creando una imagen, y su reputación como político y candidato presidencial está en pleno proceso de construcción.

Por todo esto, la reputación es el intangible más valioso que tiene una persona. Su desarrollo y mantenimiento requiere de mucho tiempo y de acciones comprobadas. Pero en poco tiempo también puedes destruirla, basta un solo acto.

Como dijo Sócrates, el modo de obtener una buena reputación es procurar ser lo que se desea parecer.

(*) Especialista en comunicación estratégica