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El Perú en las manos de Castillo, una frustración más al clamor de cambio

Por ello, el 28 de julio, el Perú está urgido de acciones inmediatas y de equipos capaces de actuar con conocimiento y eficiencia desde el primer día. No hay un minuto para perder.

Por: Lourdes Flores Nano*

El presente artículo desarrolla algunas razones por las cuales un eventual gobierno de Perú Libre resulta absolutamente inconveniente para nuestro país.

Este análisis , desde luego no es neutral , porque es realizado por quien ha tomado partido por la contrincante y no oculta que votará por Keiko Fujimori. Sin embargo, no esbozaré ninguna de las razones por las que considero que esa opción es infinitamente superior. Cumpliendo con lo solicitado, me limitaré a exponer los riesgos que advierto en un eventual gobierno del candidato Castillo y del Partido que lo secunda , liderado por el ex gobernador regional Vladimir Cerrón.

El análisis no puede ignorar la situación que heredará el próximo gobierno. Entrará a conducir un país en el que han fallecido más de 180,000 personas y en el que, como consecuencia de la pandemia, la pobreza se ha incrementado de 6.5 a 9.8 millones de personas, con una sustantiva pérdida de puestos de trabajo y quiebra de empresas, la mayor parte de ellas, pequeños emprendimientos sin posibilidad inmediata de migración a actividad distinta. Por ello, el 28 de julio, el Perú está urgido de acciones inmediatas y de equipos capaces de actuar con conocimiento y eficiencia desde el primer día. No hay un minuto para perder.

Comencemos pues, por el requerimiento de urgencia. Para actuar con urgencia, primero que nada, se necesita claridad. Lamentablemente, si algo caracteriza el mensaje del candidato Castillo, es la más absoluta falta de certeza. ¿Puede algún peruano asegurar a menos de cinco días de las elecciones cuál es plan que conducirá un eventual gobierno del señor Castillo? ¿Es el plan preparado por Cerrón y presentado oficialmente como lineamientos fundamentales?; ¿son las propuestas lanzadas en diversas presentaciones que incluyen nacionalizaciones, prohibición de importaciones, clausura de instituciones, confiscación de ahorros en las AFP? o ¿son las explicaciones que de ellos hacen los recién convocados voceros.? La respuesta es contundente: el señor Castillo, a pocos días de la elección, no tiene la menor idea que plan ejecutará. Cuando ha tenido la oportunidad de explicarse, solo ha esbozado clichés sin contenido e incurrido en un sinnúmero de contradicciones. De modo que la alegada Palabra de Maestro, penosamente, no significa nada.

Pero, además, si tomamos en serio algunos de las pocas propuestas específicas, todas ellas van en la dirección equivocada y sus consecuencias son previsiblemente desastrosas:

(A) El reclamo de una mayor presencia estatal, indispensable en el marco de una reforma que defina como lograr eficiencia en el aparato estatal en las tareas que le son propias y que ponga al Estado al servicio de la gente, se prevé convertida en un inevitable despilfarro de dinero y aumento de burocracia; que seguirá incidiendo en el diagnóstico y la consultoría antes que en la ejecución ; y en una dilapidación de recursos que son indispensables para una salud y educación de calidad; para una infraestructura que promueva la mayor productividad y para una verdadera seguridad para todos.

(B) La prohibición de las importaciones, levantando las banderas de un errado nacionalismo, afectará la economía familiar en el consumo de alimentos básicos como el pollo o el pan; el presente y futuro de los jóvenes urgidos de tecnología en su vida cotidiana y en su educación y la exportación de nuestros productos mineros, agrícolas o pesqueros que son fuente de trabajo de millones de peruanos. Pero además, no olvidemos que mercados cerrados son fuente de inevitable mercantilismo, por lo que, haríamos bien en abrir los ojos para ver quiénes, cercanos al poder, terminarán beneficiándose, a costa de la economía popular.

(c) Las marchas y contramarchas en la conducción gubernamental harán imposible la indispensable generación de trabajo que nace de la inversión . A su vez, ello, impedirá disminuir la pobreza. No hay que ser adivino para afirmar que, Castillo comenzará y terminará su gobierno alegando que quiere “menos pobres en un país rico”. Contrariamente a ese slogan electoral, el balance será concluyente: habrá más pobres en un país menos rico.

Pero si las perspectivas económicas lucen nefastas; la situación política resulta aún mas grave. Para comenzar, el proceso electoral ha develado con la misma claridad que la pobreza de las ideas económicas, la enorme debilidad del candidato. La candidatura del señor Castillo es solo consecuencia de la imposibilidad de postulación del señor Cerrón , en razón de la condena que le había sido impuesta. Así, la figura del maestro provinciano resultó útil para un proyecto ideologizado y declaradamente “marxista-leninista-mariateguista”; que además no oculta su inclinación y simpatía por las tesis que, desde La Habana y Caracas, se expanden hacia La Paz y se nutren de las estrategias del Foro de Sao Paolo. Pero si algún concepto político existe, este no está en el circunstancial candidato y eventual presidente, sino en su mentor y en aquellos a quien este rinde pleitesía. Lo característico de esos modelos está en los ejemplos que la historia y el tiempo presente nos ofrecen los regímenes comunistas: pérdida total de las libertades y perpetuación en el poder. Los optimistas auguran una versión remozada de Humala. No lo creo, Humala encarnaba una pregonada aventura nacionalista; pero no era la fachada de un proyecto ideológico. La izquierda se sumó a su gobierno, pero no forjó su acceso al poder ni nutrió ideológicamente su accionar. Su rectificación nos apartó del chavismo y nos acercó al PT brasilero. El proyecto político de hoy es completamente diferente.

Y debo señalar que, en mi concepto, la desarrollada es la tesis benevolente, que limita la debilidad presidencial a la absoluta dependencia a un proyecto comunista de manual. Mucho más graves para la seguridad nacional son los acreditados vínculos con el Movadef y las relaciones con los terroristas del Vraem, nada menos que de figuras centrales que incluso han alcanzado una curul en el Parlamento. En síntesis, el triunfo del poder totalitario y radical senderista por la vía electoral. Ese poder unido a la alianza cocalera , emulando a Evo Morales, es la segura expansión del cultivo de la coca que servirá al narcotráfico, con eliminación de planes de erradicación y sustitución de cultivos. Explosiva y peligrosísima convivencia para nuestra patria.

A lo expuesto que, afecta severamente la estabilidad de nuestro país, se agrega la reiterada intención de pretender cambiar la Constitución de 1993, a través de una inconstitucional Asamblea Constituyente. Como quiera que el gobierno carecerá de mayoría para imponerla, no le quedará otro camino que forzar un enfrentamiento con el Parlamento y una vez más, su forzada clausura. Y la reacción parlamentaria, mientras pueda responder, intentará igualmente la vacancia presidencial. En otras palabras, como mínimo conflicto político ad portas, como si el quinquenio que terminamos no hubiera sido suficiente. Como resultado aspirado, imposición de una reforma plebiscitaria “al lado del pueblo”, obviamente con la pretensión de perpetuación en el poder y desaparición de las voces disidentes.

Si todo lo anterior no resulta convincente, una voz conservadora como la mía, se confiesa anodada frente a las espontáneas y sinceras expresiones de machismo de quien aspira a gobernar el país. Es penoso escuchar a un potencial gobernante del siglo XXI que declare estar convencido que la violencia contra la mujer y el feminicidio nacen del ocio , originado además, porque el Estado no da ocupación suficiente; que la migración urbana es fuente de prostitución de muchas jóvenes peruanas; o, que es el esfuerzo masculino “el que para la olla”, minimizando sino ignorando el valor del trabajo femenino desde la más humilde ama de casa hasta la más exitosa profesional. De modo que, estimo que un gobierno castillista será de graves retrocesos para la mujer, lo que me parece inaceptable en el inicio del bicentenario de nuestra independencia.

Agregaré a estas reflexiones, que me preocupan especialmente los riesgos para la educación nacional. Un gobierno empeñado en mantener el poder como anuncian algunos de los locuaces voceros de Perú Libre, tendrá que empeñarse en “la revolución cultural” a través del copamiento de la educación y la cultura. Primero, el enfrentamiento a toda forma privada y plural de expresión en la escuela, la universidad o en los medios de comunicación. Luego, aunque se firmen documentos ante la Iglesia Católica y el candidato sea evangélico, nada asegura el respeto a la formación espiritual que ofrecen las iglesias en un país de probada fe. Nada asegura, por supuesto, el esfuerzo por garantizar la calidad educativa, cuando se arremete contra la SUNEDU y la trayectoria del candidato lo vincula al SUTECONARE, precisamente opuesto a una adecuada evaluación magisterial. Así, el quinquenio 2021-2026 bajo la conducción de Perú Libre se encuentra en las antípodas del indispensable impulso a una transformación educativa que forje en valores y construya un pensamiento libre y crítico en nuestra niñez y juventud para afrontar los desafíos del siglo XXI.

En resumen, ni en la urgencia de la acción inmediata ni en las perspectivas del mediano plazo, las pocas y confusas ideas del candidato o las equivocadas ideas de sus ideologizados socios ofrecen futuro para el Perú.

Termino estas líneas indicando que, lamentaría muy sinceramente que, una vez más, el clamor de cambio que un importante sector de la población expresa vea , frustradas sus expectativas. En una hora como la presente, que reclama la expansión de una auténtica Economía Social de Mercado , con un capitalismo popular que incorpore a la formalidad a los más pobres y les abra el camino para la generación de riqueza; el impulso hacia una auténtica transformación humanista a través de una educación de excelencia; y la puesta en marcha de una real modernización del estado para ponerlo genuinamente al servicio de la gente, sería penoso vernos expuestos al ideologismo de obsoletas tesis comunistas y a la debilidad de un gobernante que ha demostrado muy poco conocimiento de la realidad nacional y ausencia absoluta de control sobre el grupo político que interesadamente lo encumbra en una irresponsable aventura personal .

(*) Excandidata del PPC.