Sinesio López

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Sigue el suspenso

“La reaparición de las distancias ha obligado al viejo y desgastado equipo de KF a hacer algunos ajustes en su estrategia, proponiendo un neopopulismo desbocado...”.

El desenlace de la segunda vuelta sigue siendo un misterio. Cualquier cosa puede pasar. Las estrategias de campaña han ido cambiando de acuerdo a los resultados mostrados por las encuestas. Las primeras encuestas de la segunda vuelta eran favorables a Pedro Castillo. Ellas lo indujeron a creer que no era necesario cambiar ni el discurso ni la estrategia para ganar la segunda vuelta.

Las derechas, por el contrario, cambiaron parcialmente el discurso y la estrategia. Mantuvieron la defensa del modelo, defendieron sus supuestos logros y se propusieron mantener la Constitución fujimorista del 93. A eso le añadieron la imagen monstruosa de Castillo que era la encarnación del mal: Un chavista que quería convertir al Perú en una Venezuela, que pretendía perpetuarse en el poder, que era socio de terrucos y que era un peligroso comunista que quería arrebatar a todos sus propiedades.

La estrategia de la derecha que acompaña a este discurso ha sido feroz y aplastante. Todos los medios (radios, TV y prensa concentrada) se alinearon para desplegar una guerra a muerte contra Castillo y apoyar a Keiko Fujimori. Todos repetían hasta el cansancio el mismo libreto. Desapareció el pluralismo informativo. Las derechas desplegaron una millonaria campaña en paneles, redes sociales y en medios de provincias.

Era esperable que esta campaña agresiva produjera cambios y así fue. La distancia se fue reduciendo. Algunas encuestas mostraron un empate técnico. La diferencia se reducía a los márgenes de error de la encuestas. Algunos analistas de derecha celebraban el éxito de la campaña y sostenían que el partido ya se había volteado en favor de KF.

Estos resultados obligaron a Castillo a cambiar el discurso y la estrategia, tomando cierta distancia de Vladimir Cerrón. Se dio cuenta de que era necesario tener un programa concreto de gobierno y contar con un equipo técnico que lo haga viable y creíble.

Y así lo hizo. Se organizó un equipo técnico que planteó un programa concreto. Los efectos se hicieron sentir casi de inmediato. Reaparecieron las distancias en favor de Castillo que iban de 5 a 10. El debate entre los equipos ha hecho ver que Castillo necesita, sin embargo, hacer serios ajustes en el equipo técnico, particularmente en economía, en reforma del Estado y en políticas de gestión del medio ambiente. El equipo de salud de PL fue el mejor del conjunto del debate.

La reaparición de las distancias ha obligado al viejo y desgastado equipo de KF a hacer algunos ajustes en su estrategia, proponiendo un neopopulismo desbocado que combina con la defensa del neoliberalismo. Se dieron cuenta de que tenían que proponer algunos cambios. El problema es que no son creíbles. El mismo ministro que se opuso a Pensión 65 hoy ofrece duplicarla.