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Carta abierta a Keiko Fujimori

Quiero creerte, te lo digo con toda franqueza, y así como yo muchos peruanos también quieren creerte, dejar de repeler lo que representas.

Pedro A. Castro Balmaceda.

Hola Keiko, asumo que tus nervios por ganar deben estar como el de muchos peruanos, me incluyo, que detestan la opción que representas y quieren verte perder, pero también les preocupa el salto al vacío que representa Pedro Castillo. Tristemente, solo tenemos dos opciones y no nos queda más salida que elegir a la discípula de Montesinos o al alumno de Cerrón.

Quiero creerte, te lo digo con toda franqueza, y así como yo muchos peruanos también quieren creerte, dejar de repeler lo que representas e intentar convencerse de que durante un lustro dejarás de lado todas las taras que cargas y gobernarás para los peruanos, para todos los peruanos y no para los grupos de poder que representas. Entonces, te propongo que, papel firmado en mano, salgas a comprometerte sobre los siguientes puntos:

1. Dejar todo tipo de venganzas políticas de lado y dar tu último esfuerzo por devolvernos la confianza en este Perú fantasmagórico.

2. Separar de tu círculo más cercano a gente tan nociva como Chlimper, Rafael Rey y Martha Chávez y -obviamente- no contar con ellos en lo más mínimo en un hipotético gobierno tuyo.

3. Romper con todos los grupos de poder que te sirvieron de mecenas durante los últimos 15 años. Y negarles cualquier acercamiento o ley que les favorezca en sus negociados y empresas.

4. Presentar a los técnicos que formarán parte de tu gobierno, y que la mayoría de ellos sean profesionales sin ningún tipo de cuestionamiento, ni reciclados de otros partidos, ni mucho menos se sospeche cierto tufillo a repartija de poder.

5. Respetar la independencia de los poderes del Estado, mucho menos inmiscuirse en las investigaciones que te sigue la Fiscalía por los presuntos delitos de lavado de activos. Eso incluye mantener el acuerdo de colaboración firmado con Odebrecht y respetar a los fiscales.

6. Desterrar del MEF a los tecnócratas que nos han hecho creer que el país es un banco y que cada inversión debe redituarnos sendos dividendos, cuando lo justo sería “Inversión Social”.

7. No violentar los estamentos del Estado, ni intentar copar instituciones públicas, ni buscar favorecer los grandes intereses empresariales o monopolios que se levantan al país en peso.

8. Desterrar del pensamiento Confiep de que el Perú es manejable mediante lobbies y negociados bajo la mesa. No más salvatajes a bancos o empresas en desmedro de la economía de los peruanos más necesitados; los bancos no pueden seguir cobrando intereses usureros.

9. Fortalecer las instituciones públicas con la finalidad de recuperar soberanía en sectores tan importantes como lo son el energético, gasífero y eléctrico.

10. Realizar un cambio de 180° en la reconstrucción del norte del Perú que, tras varios años, pos FEN 2017 sigue en la orfandad, con obras abandonadas y autoridades tan mediocres que son incapaces de gestionar unas defensas ribereñas.

Keiko, te repito: no confío en ti. Y tal vez pienses que mi voto no cuenta o no importa, pero, así como yo hay miles o tal vez millones de peruanos que -hasta la primera vuelta- nunca hubieran pensado en votar por ti y que se mantienen, como yo, dentro del “voto en blanco”. Pero quiero dejar de lado los nauseabundos recuerdos que tengo de los “vladivideos”, quiero desterrar de mi memoria la imagen de tu Congreso mayoritario, abusivo, lobista y repugnante. Quiero creer que te irás en cinco años dejándonos mejor de lo que nos encontraste y habiéndole mejorado la calidad de vida a ese 70% de peruanos que vive en la incertidumbre de un país que se cae a pedazos y que hace mucho perdió la fe.

¿Qué dices Keiko, te comprometes?