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El necesario espacio de reflexión

Requerimos, como país, poner fin a la polarización y el compromiso de no extenderla después del 6 de junio.

La polarización y la violencia que ha generado el proceso electoral parece impedir que se establezca un espacio en el que se puedan formular consensos, acuerdos marcos que sean las brújulas del Bicentenario y que nos guíen cuando los resultados del 6 de junio próximo se conozcan y democráticamente ambos contendores los acepten, tanto quien gane como quien pierda.

Una vez conocidos los resultados, el país requiere este espacio constructivo porque no se puede extender la polarización y provocar más inestabilidad de la que vivimos los últimos cinco años, con cuatro presidentes, dos congresos y una pandemia atroz que ha enlutado y empobrecido a millones de peruanos.

El reconocimiento de los resultados debería ser el primero de los acuerdos que se adopte, en el ánimo de no extender la campaña ni un día más después de la segunda vuelta. El resto de compromisos deberían girar sobre la reconstrucción social y económica del Perú, de cara al Bicentenario.

Es inaceptable que volvamos a repetir los hechos sin corregirlos. La tensión provocada por el no reconocimiento de la derrota de Keiko Fujimori ante Pedro Pablo Kuczynski, desde el 2016 al 2021, ha generado uno de los más graves daños a la democracia y a la institucionalidad.

Este clima de ingobernabilidad gestado desde el Congreso –el revocado y el actual– no se admite como un error y no escuchamos aún el mea culpa y las disculpas correspondientes por parte de los actores directamente involucrados.

La segunda vuelta ha renovado este escenario de conflicto y de violencia que va degradando el tono del debate y se va convirtiendo en una guerra en la que el triunfo de una de las facciones representa la extinción o desaparición de la otra. Los dos candidatos están alentando este deterioro gradual de la democracia, hecho que nos afecta como conjunto, como sociedad.

Poco contribuyen las instituciones democráticas y los líderes de la política que miran desde la periferia cómo vamos gestando un clima de ingobernabilidad que parece extenderse hacia el futuro. Los medios de comunicación tenemos la obligación de hacer un llamado a la sensatez y a la calma necesaria para generar ese espacio de reflexión y pensar constructivamente en el día siguiente del 6 de junio, en el que tengamos que recomponer los pedazos y volver a forjar un país, una bandera y un gobierno.