Lucia Solis

Lucia Solis

Casa de Brujas
Periodista feminista, activista y editora de género en Grupo La República. Licenciada en Comunicación y Periodismo por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y máster en Estudios de Género por la Universidad Complutense de Madrid (en curso). @lamenstruante lucia.solis@glr.pe

Más columnas

Lucia Solis

Siembra odio, cosecha violencia23 Set 2021 | 6:18 h

Lucia Solis

Mujeres en medios y al centro16 Set 2021 | 6:22 h

Lucia Solis

Ciudadanas por la igualdad09 Set 2021 | 5:15 h

Lucia Solis

Espectáculo y misoginia II02 Set 2021 | 5:44 h

Miss feminista

“... Pero ahora están. Veamos Miss Universo, si queremos, pero con una mirada crítica, cuestionadora y transgresora”.

Si no puedo perrear, no es mi revolución; y si no puedo entretenerme con el Miss Universo, tampoco. Pero ¿no que el reguetón es machista y cosificante?, ¿no son los concursos de belleza la expresión máxima del patriarcado, donde las mujeres valen, pero solo por sus diferentes grados de belleza hegemónica? La respuesta es sí, decir “agárrala, pégala, azótala” en una canción es violento y ver a modelos siempre altas, siempre flacas no es representativo ni disruptivo.

¿Entonces?, ¿de qué forma se explica que varias activistas feministas peruanas se hayan entusiasmado con el Miss Universo y la actuación de Janick Maceta? Probablemente no se pueda. Las feministas no somos seres inmaculados ni esfinges sin conversaciones que las movilicen; por el contrario, vivimos con cuestionamientos constantes e intensos, hemos aprendido a ver la desigualdad, las opresiones y la heteronormatividad del mundo con dolor y rabia.

Miss Universo no reivindica una agenda feminista ni incide en las causas estructurales de la desigualdad. Es más, el común denominador en las respuestas de las concursantes referidas a temas de género fue el romantizado discurso del ’'autoempoderamiento’', un concepto abstracto que invisibiliza la responsabilidad de los Estados en la perpetración y legitimización de la violencia.

En una sociedad igualitaria, donde las mujeres seamos agentes reales de nuestras vidas y podamos ser valoradas no solo por nuestro físico, donde la belleza no la defina el capitalismo, estos concursos no existirían. Pero ahora están. Veamos Miss Universo, si queremos, pero con una mirada crítica, cuestionadora y transgresora. Las feministas no transamos con discursos de odio ni aceptamos la violencia simbólica y estructural contra las mujeres. Pero el feminismo no es un club con carnés ni uniforme oficial, y no hay nada más sororo y real que abrazar nuestras propias contradicciones. Somos nuestras más profundas interpeladoras y tenemos derecho, de vez en cuando, a soltar un poco.